Biografías: Durangueño

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Alberto Amaya

1856 - 1930

Nació en la ciudad de Durango el 12 de febrero de 1856. Realizó su primaria en su tierra natal, curso bachillerato en el Instituto Juárez y se inició en el estudio de la música con el profesor Pedro H. Cisneros.

Nació en la ciudad de Durango el 12 de febrero de 1856. Realizó su primaria en su tierra natal, curso bachillerato en el Instituto Juárez y se inició en el estudio de la música con el profesor Pedro H. Cisneros.

En 1882, el gobierno le concedió una pensión para que se perfeccionara en sus estudios en el Conservatorio Nacional. Destaco como violinista y fue fundador del Cuarteto de Cuerdas del Conservatorio Nacional. Ocupó el puesto de violín Concertino en la Orquesta de la misma institución durante los 28 años que tuvo de vida el prestigiado grupo orquestal, fue catedrático de violín y catedrático de armonía en el Conservatorio desde 1887 a 1922 en que se jubiló, retirándose a la vida privada.

Como violín concertino fue notable y sus servicios en ese sentido fueron solicitados por cuanta compañía de ópera vino a México, desde los años de 1880, hasta los 1920. El 12 de agosto de 1892 tocó en el teatro nacional, el concierto para violín Op. 46 de Rubinstein, dirigiendo la orquesta el maestro Carlos J. Meneses, actuación que por brillante era recordada y mencionada con frecuencia a principios del presente siglo. Como compositor tuvo varios triunfos, siendo dos los más notables.

El primero en 1905 cuando la secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes convocó al “Concurso de la Obertura Sinfónica” en el que participaron varios músicos y fue el maestro Amaya el triunfador. El segundo cuando en 1909 el Gobierno del Presidente Porfirio Díaz convocó a los músicos de la República a componer la obra musical que debía estrenarse con motivo de la celebración del primer centenario de la Independencia de México.

Por razones de la influencia francesa de la época, el Jurado Calificador del Concurso fue radicado en París como Presidente Mr. Charles M. Vidor, catedrático del Conservatorio de París, Isidro Philipp, también catedrático de la misma institución y H. Schmidth, maestro de capilla de Saint Phillipe du Roule y R. Bauche, organista de San Fernando de los Términos como Vocales. En el acta de consigna del dictamen del Jurado calificador se encuentra el siguiente párrafo: “Nos apresuramos a reconocer que dos de las partituras examinadas revelan mano experta y una maestría más segura, sobre todo una de las, la “Opus Omnia Vincit” de buena escritura vocal, de orquestación más violinística, de tonalidad más espontánea, de ideal más elevado, ella se apoya por otra parte, no sin ventaja en los viejos textos litúrgicos respectivos del canto gregoriano”. El seudónimo de “Opus Omnia Vincit” correspondía al nombre del ilustre durangueño Alberto Amaya.

Los originales de esta obra se encuentran en poder de la Secretaría de Educación Pública a quien como representante del Gobierno de México fueron donados y entregados para su publicación por la viuda del maestro en 1933.
El maestro Alberto Amaya, de fecunda obra y notable maestría, murió víctima de síncope cardíaco la tarde del 16 de diciembre de 1930 en los momentos en que se disponía a tocar una romanza del compositor Ricardo Castro. Su nombre está escrito con letras de bronce en el kiosco de cantera rosa de la Plaza de la constitución de la Ciudad de Durango, como homenaje permanente del pueblo y gobierno de Durango.

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