Biografías: Durangueño

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Alberto M. Alvarado

1864 - 1939

Notable músico y compositor que dejó obras de fama internacional como sus valses “Recuerdo” y “Río Rosa”. Nació en Durango, Dgo., el 10 de diciembre de 1864, siendo hijo de José Refugio Alvarado y de su esposa Agapita López.

Notable músico y compositor que dejó obras de fama internacional como sus valses “Recuerdo” y “Río Rosa”. Nació en Durango, Dgo., el 10 de diciembre de 1864, siendo hijo de José Refugio Alvarado y de su esposa Agapita López.

A los ocho años de edad se inició en los estudios musicales en 1872 bajo la dirección del maestro Pedro H. Ceniceros, siendo condiscípulos de Alberto Amaya y Ricardo Castro.
A los 18 años formó parte de la orquesta más importante de la ciudad que dirigía el maestro Jesús Trujillo, quien más tarde dejó la dirección del conjunto musical al maestro Alvarado López.

En 1883 a sus 19 años de vida, era el mejor violinista de Durango y ocupó el puesto de Violín Concertino en la compañía de ópera italiana de Ángela Peralta cuando llegó a Durango. Alvarado se fue con la compañía a Mazatlán, Sin., donde murió Ángela el 30 de agosto del mismo año.

El regreso a Durango y debutó como director teatral en la compañía de zarzauela de Faustino Ureña, dirigiendo la obra “Los Sobrinos del Capitán Grandt”. Como director de zarzuela adquirió experiencia y prestigio que le permitió ser nombrado director de la banda de música de la Escuela Correccional del Estado, cuyo puesto desempeño por varios años.
El primero de octubre de 1892, llegó a la ciudad de Durango el primer ferrocarril, lo cual significaba todo un acontecimiento de gran trascendencia social y política, que debía celebrarse dignamente.

En el programa de festejos efectuados los días 10, 11 y 12 de noviembre, impresionó a propios y extraños la orquesta del maestro Alvarado, por la correcta ejecución de las oberturas: “Poeta y Campesino” de Frenz Suppé, las de “Otello” y “Guillermo Tell” de Rossini. Fue tan brillante la actuación de la orquesta y su director que el Gobernador del Estado, impresionado positivamente, determinó enviarla a la Exposición Internacional de Chicago en 1890, en la cual tuvo la oportunidad de alternar con orquestas de fama mundial como la de Hojasén Strauss, la de Von Ziherer y la de Ambroise Thomas.
Al regreso de esa gira, volvió a los Estados Unidos como Director de Operetas y Zarzuelas actuando en Chicago, Atlanta, Búfalo, Nueva Orleans y otros. A su regreso a la tierra natal se le encargó la dirección de la Banda de Música del Estado que dirigió por 12 años consecutivos. Volvió nuevamente a la Unión Americana, al frente de la compañía de opereta, presentado en algunas ciudades “Eva”, “Mujeres Vienesas”, “La Casta Susana” y el “Paraíso Azul”.

En 1910 salió para Nueva York con miras de escribir y estrenar su ópera “Mañana” que él dirigiría y cuyo libreto lo escribió Jorge Scarborough y trataba de escenas villistas de la Revolución Mexicana. La Guerra Europea en 1914 y a 1918 en la que participó el país del norte, impidió que se realizara el deseo de Alvarado.

La producción musical de Alvarado es muy amplia y variada, ya que desde joven escribió para las orquestas y bandas que él dirigió; sus obras pasa de 1500. Pronto sus composiciones se hicieron conocidas en la ciudad, en el Estado, en la República y algunas en el mundo. Entre las composiciones que adquirieron fama internacional, se mencionan: “Una lagrima es consuelo”, “Lagrimas de amor”, “Al despuntar la aurora”, “El 22 de julio”, “Recuerdo”, “Río rosa”, “El hada azul”, “Recuerdos del baile”, “El príncipe de Asturias”, este último poema sinfónico que en 1808 fue interpretado por la Real Banda de Alabarderos de Madrid. Posteriormente escribió un poema sinfónico “Ángel-Mujer” y su obertura “La vida del Destino” los cuales figuran entre los repertorios de las principales bandas de la República.

El maestro Alvarado falleció a la edad de 74 años la mañana del 18 de junio de 1939, en la casa No. 909 de la calle 5 de febrero en Durango, Dgo., la radio dio a conocer a todo el país la infausta noticia y el Gobierno del Estado costeó sus funerales. Los músicos de su orquesta Jesús Moreno y Mauro Ricarti, recogieron del cuarto de estudio del muerto la “Marcha Fúnebre”, que había escrito para que fuera tocada en su sepelio.

Las honras fúnebres fueron en el Sagrario Metropolitano y estuvieron a cargo del Canónigo David Ramírez, quien pronunció una sentida alocución en despedida del músico duranguense que bajó a la tumba, envuelto en los acordes de su “Marcha Fúnebre” y sus valses “Recuerdo” y “Río Rosa”.

En julio de 1963 fecha de la celebración del IV Centenario de la fundación de la ciudad de Durango, fue declarado el Vals “Recuerdo” himno regional de Durango. Su nombre está escrito con letras de bronce en el kiosco de cantera rosa de la Plaza de armas de la ciudad de Durango.

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