Biografías: Gobernante

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Benito Mussolini

1883 - 1945

Nació el 29 de julio de 1883 en Dovia di Predappio (Italia). Hijo de un herrero, militante socialista y de una maestra de escuela.

Nació el 29 de julio de 1883 en Dovia di Predappio (Italia). Hijo de un herrero, militante socialista y de una maestra de escuela. Posteriormente se convertiría en uno de los grandes oradores del siglo XX. Empezó muy tarde a hablar, por lo que sus padres llegaron a pensar que sería mudo. Niño conflictivo, que constantemente se metía en problemas con los demás compañeros. A los once años fue expulsado del internado donde estudiaba, por cortar con una navaja a un compañero de curso. A los 18 años pudo graduarse, con notas mediocres, pronto comenzó a ejercer como maestro y periodista en el norte de Italia. Al año siguiente viaja a Suiza, huyendo del servicio militar. Allí trabajó como obrero y se integró en un sindicato de militantes socialistas. Fue arrestado y expulsado de Suiza.

En 1910 se casó con Rachele Guidi y fruto de esta unión nacieron cinco hijos. Fue arrestado y encarcelado por su oposición a la guerra entre Italia y Libia (1911-1912). Algún tiempo después le concedieron el puesto de director del periódico oficial del Partido Socialista, Avanti!. En 1914 estalló la I Guerra Mundial. En un primer momento denunció el carácter imperialista del conflicto desde una posición neutralista, pero prontó cambió de opinión y reclamó la intervención de Italia en apoyo de los aliados. Le echaron del Partido

Después de la guerra, en marzo de 1919, fundó en Milán los Fascios Italianos de Combate. Este movimiento de carácter nacionalista, antiliberal y antisocialista fue apoyado por varias capas de la sociedad. Tomó su nombre de las fasces, un antiguo símbolo de la disciplina romana. Llegó por todas las zonas rurales, donde sus milicias de Camisas negras conseguían el respaldo de los terratenientes mientras atacaban a las ligas de campesinos y a las asociaciones socialistas. En un alarde de oportunismo, el fascismo dejó su talante republicano para ganarse la confianza del Ejército y de la monarquía.
Un día después de que los fascistas llevaran a cabo la -marcha sobre Roma-, el rey Víctor Manuel III invitó a Mussolini a formar gobierno. En 1926 ya había cambiado el país a un régimen unipartidista y totalitario basado en el poder del Gran Consejo Fascista, órgano de nueva creación, y respaldado por las milicias de seguridad nacional. Tras la eliminación del Parlamento, fundó la Cámara de los Fascios y de las Corporaciones, con un mero carácter consultivo. Dentro del nuevo -Estado corporativo-, los empresarios y los trabajadores se organizaban en grupos controlados por el partido que representaban a los distintos sectores de la economía. Se mantuvo el sistema capitalista y se incrementaron los servicios sociales, pero se abolieron los sindicatos independientes y el derecho a la huelga. En 1929 se firmaron los Pactos de Letrán con el Vaticano, que acabaron con el conflicto que había enfrentado a la Iglesia y el Estado italiano desde 1870.

Otro de los legados perdurables del fascismo fue la creación de un sistema de holdings industriales (sociedades que controlan a otras compañías) financiado por el Estado.
En política exterior, contravino las recomendaciones de la Sociedad de Naciones e inició la conquista de Etiopía (Abisinia, 1935-1936), haciéndose de esta manera con la aclamación de casi todos los sectores de la sociedad italiana. Pero la popularidad del duce (-jefe- en italiano) se vio reducida cuando adoptó las siguientes medidas: el envío de tropas para apoyar al general Francisco Franco durante la Guerra Civil española (1936-1939), la alianza con la Alemania gobernada por el nacionalsocialismo (partido nazi) mediante la formación del Eje Roma-Berlín (1936), que culminó con el denominado Pacto de Acero entre ambos estados (1939), la promulgación de leyes contra los judíos y la invasión de Albania (1939).

El levantamiento español, liderado por el general Francisco Franco se inició el 18 de julio de 1936 y Mussolini apoyó decisivamente a los rebeldes, enviando a España a una división completa del Ejército italiano.
Mussolini, al estallar la II Guerra Mundial, decidió mantenerse al margen. Pero ésto cambió cuando los alemanes invadieron Francia en junio de 1940. Italia luchó contra los británicos en África, invadió Grecia y se unió a los alemanes en el reparto de Yugoslavia, la invasión de la Unión Soviética y la declaración de guerra a Estados Unidos. Tras las múltiples derrotas que sufrieron los italianos en dichas operaciones bélicas el Gran Consejo Fascista destituyó a Mussolini el 25 de julio de 1943, le detuvo al día siguiente y firmó en el mes de septiembre un armisticio con los aliados, que habían invadido el sur de Italia.

A pesar de todo, los alemanes rescataron en septiembre de ese mismo año a Mussolini, que proclamó la República Social Italiana, fugaz régimen radicado en Salò y que sólo subsistió por la protección alemana. Mussolini intentó huir a Suiza con su amante, Clara Petacci, durante los últimos días de la guerra, pero fueron capturados y fusilados por miembros de la Resistencia italiana, el 28 de abril de 1945, siendo sus cuerpos expuestos públicamente en las calles de Milán.

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