Biografías: Durangueño

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Bernardo Saldaña

El partido de San Juan de Guadalupe, ubicado al este del Estado de Durango, por los años de 1858, limitaba al norte con el Estado de Coahuila, al este y sur con el Estado de Zacatecas y al oeste con el partido de Cuencamé.

El partido de San Juan de Guadalupe, ubicado al este del Estado de Durango, por los años de 1858, limitaba al norte con el Estado de Coahuila, al este y sur con el Estado de Zacatecas y al oeste con el partido de Cuencamé.

Tenía una superficie de 6,284 Km. Cuadrados y una población absoluta de 9,426 habitantes, que representaban una población relativa de 1.5 habitantes por Km. Cuadrado.

En esa enorme extensión tenía una ciudad, 3 pueblos, 2 congregaciones, 5 haciendas y 16 ranchos.

La distancia a la ciudad de Durango es de 300 kilómetros y era transitada en ese tiempo por caminos y brechas de herradura, lo cual hacía penoso un viaje a la capital del Estado, ya que representaba 7 u 8 días de camino por una zona despoblada a merced de los asaltos de los indios y de los bandoleros que abundaban en ese tiempo. La escasa actividad comercial que tenían sus habitantes la realizaban con el Estado de Zacatecas.

Hasta hace dos años, para poder llegar a San Juan de Guadalupe los viajeros de la ciudad de Durango, necesitaban entrar por Torreón, Coahuila y el viaje representaba cuando menos dos días de camino.

Esas condiciones de aislamiento en que se encontraba el partido, de referencia, despertó en los gobernantes de los Estados de Coahuila y Zacatecas, los deseos de anexarse esa porción de tierra durangueña para ampliación de sus dominios.

En los meses de septiembre y diciembre de 1858, el entonces Gobernador de Coahuila y Nuevo León, General Santiago Vidaurri, ordenó al ejército de esa entidad (en aquel entonces 1858 Coahuila y Nuevo León formaban un solo Estado) que se apoderaran de la población de San Juan de Guadalupe, para anexarla al territorio de su jurisdicción.

Bernardo Saldaña, nativo de esa población y entonces jefe político del partido que tenía la cabecera en ese lugar, con una gran conciencia de ciudadano duranguense y en base a su condición de autoridad, al frente de un grupo de vecinos armados, a sangre y fuego rechazó la invasión.

Igual actitud asumió Saldaña ante las pretensiones del gobierno del Estado de Zacatecas que con diversos pretextos intentaron apoderarse de la ciudad y territorios del partido de San Juan de Guadalupe. Posteriormente en el año de 1859 la gavilla “Tulises” comandada por el jefe conservador Domingo Cajén, intentó tomar la plaza en mención, encontrándose con una fuerte y heroica resistencia de Bernardo Saldaña, quien al frente de un reducido grupo de vecinos valientes, resistieron el ataque de los invasores por más de 6 horas de combate, hasta que llegó al auxilio de las tropas liberales, que llevó el coronel Sánchez Román.

El señor Saldaña no solamente se manifestó como un valiente duranguense; defensor de la soberanía del Estado, sino fue también un gran impulsor del desarrollo cultural de su pueblo ya que, siendo un rico minero que explotó con buena suerte las minas de la Sierra de Ramírez en ese partido, había acumulado una gran fortuna, lo cual le permitió de su peculio propio fundar a mediados del siglo XIX, la primera escuela primaria que se estableció en San Juan de Guadalupe.

Contrató maestros de la ciudad de Durango, construyó edificio escolar y puso a funcionar la escuela de primeras letras que por primera vez abrió sus puertas en 1859, a los niños duranguenses de aquella apartada región del Estado.

Bernardo Saldaña fue un gran duranguense, a quien le debe el Estado de Durango, el conservar como parte de su territorio el actual municipio de San Juan de Guadalupe y, la población ya mencionada, debe a este gran hombre, la fundación de la primera institución educativa que se estableció en el lugar.

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