Biografías: Durangueño | Gobernante

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Francisco Gomez Palacio

1824 - 1886

Francisco Gómez Palacio y Bravo nació en la ciudad de Durango, Dgo., el 29 de mayo de 1824. Hijo de Victoriano Gómez del Palacio y Manuela Bravo.

Francisco Gómez Palacio y Bravo nació en la ciudad de Durango, Dgo., el 29 de mayo de 1824. Hijo de Victoriano Gómez del Palacio y Manuela Bravo. Radico durante su niñez en Nueva York y en Cadiz, España porque sus padres fueron expulsados del país a causa de ser españoles.

Regresaron a Durango inició sus estudios en el Seminario Conciliar, institución que en ese tiempo era la más importante en el norte de la naciente República. Llego a dominar 6 lenguas como latín, griego, francés, alemán, italiano e ingles, lo cual hizo que se le considerara como uno de los hombres más cultos de su tiempo; no solamente de Durango, sino de México. En el año de 1856, al frente de un grupo de duranguenses de cultura fundó el Colegio Civil del Estado, que ahora es la Universidad Juárez del Estado de Durango, del que fue Francisco primer subdirector, catedrático y rector.

Como hombre de letras tradujo el poema épico de Torcuato Tasso titulado “La Jerusalén libertada”, que editó la Secretaria de Fomento de México en 1886 y en esa época se consideraba la mejor traducción realizada hasta esa fecha. En 1856 formó parte de la comisión nombrada por el Gobierno de Durango para defender el municipio de San Juan de Guadalupe de la anexión que de esa parte de tierra durangueña, pretendía hacer a su favor el Estado de Coahuila.

El Presidente Juárez lo nombró Presidente de la Comisión Mixta de reclamaciones en los Estados Unidos del Norte, cuando el vecino país reclamaba indemnización a México por muchos millones de pesos. El duranguense hizo que las pretensiones del reclamo se redujeran al mínimo. Fue asesor adjunto de la Legaciones de Estados Unidos de Norteamérica y de Alemania, quienes lo nombraron su Abogado Consulto y los estados de Oaxaca y Yucatán lo declararon su hijo en reconocimiento a sus grandes méritos.

En el año de 1880 fue nuevamente gobernador del estado y su administración fue altamente progresista. En esa época se constituyó el mercado que lleva su nombre, se estableció el servicio de tranvías y en el Palacio de Gobierno se instaló el primer teléfono. Dictó leyes tendientes a acabar con el bandolerismo que estaba extendido en la entidad. Dio facilidades para el establecimiento de los Bancos “Mercantil Mexicano”, “Nacional de México” y la sucursal del Monte de Piedad. Defendió con energía y dignidad la soberanía del Estado enfrentándose a la invasión que con pretexto de límites hicieron a éste, vecinos armados de Coahuila, que destruyeron la presa Santa Rosa.

Luchó por conseguir el paso por la ciudad de Durango del Ferrocarril Central y al mirar que no lo había conseguido, como había sido la promesa, se retiró del Gobierno, dedicándose a ejercer su profesión en forma privada.
Falleció en la ciudad de Durango, el 27 de febrero de 1886. El mercado municipal y una calle de la ciudad, un municipio del estado y una importante ciudad lagunera llevan su nombre. La legislatura lo declaró Benemérito del Estado, por decreto de octubre de 1887.

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