Biografías: Durangueño

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Francisco Sarabia Tinoco

1900 - 1969

Famoso piloto aviador que en el año de 1939 rompió el récord de velocidad en el vuelo México-Nueva York, haciendo un tiempo de 10 horas 43 minutos.

Famoso piloto aviador que en el año de 1939 rompió el récord de velocidad en el vuelo México-Nueva York, haciendo un tiempo de 10 horas 43 minutos.

Nació en la ciudad de Lerdo, Dgo., el día 3 de julio de 1900. Hijo de Francisco Sarabia y de doña María Tinoco de Sarabia, realizó su educación elemental en su tierra natal, pasando a la ciudad de El Paso, Texas, en donde realizó sus estudios de preparatoria en el México State College. Su afición a la mecánica lo llevó a la Sweeney Automobile School de Kansas City y ya para 1928 estudiaba en aviación en Chicago, en la Aeronautical School. Trabajó en el circo aéreo de Estados Unidos, donde presentó acrobacias aéreas, pero siempre tuvo la idea de regresar a su patria para impulsar la aviación.

Al regresar a México, estuvo un corto tiempo en la Laguna y se fue a Monterrey en donde fundó una escuela de aviación. Trabajo en Michoacán como piloto particular; también en el estado de Tabasco transportando chicle y tabaco de la selva. En el estado de Chiapas estableció la empresa “Transportes Aéreos de Chiapas, S.A.” que tenía una flotilla de 32 naves pequeñas. En los territorios de Baja California estableció una ruta aérea, con el objeto de comunicar aquella apartada región con el interior del país. Influyo en la construcción de 28 campos de aterrizaje de la República y el anhelo del duranguense era ver a su país totalmente comunicado en los lugares más remotos; sostenía la idea de que el acercamiento y entendimiento de los pueblos, depende en gran parte de las vías de comunicación.

Sus planes consistían en realizar viajes de amistad, llevando como bandera la paz entre los países vecinos, con esa filosofía el 2 de diciembre de 1938 realizó un vuelo a México-Los Ángeles-México en 6 hr 30 min. El 10 de marzo del mismo año, voló de México a Chetumal en 3 hr. 31 min. En seguida el 13 de marzo Chetumal-Mérida en 48 min. Después el 21 de marzo Mérida-México en 2 hr. 49 min. Posteriormente, el 9 de abril de México a Guatemala en 2 hr. 55 min. En un viaje que hizo a Norteamérica compró un avión “Gee-Bee” al cual puso por nombre: “El Conquistador del Cielo”.
La notable aviadora norteamericana Amalia Erhart en 1935 había volado entre Nueva York y México en 14 hr. 19 min. En 1939 Francisco Sarabia ambicionaba realizar el mismo viaje en menos tiempo. Con ese propósito, acondicionó a su nave con todo cuidado.

El tanque original del Conquistador del Cielo solamente almacenaba 272 galones. Francisco, experto en transporte de carga aérea, agregó tanques con capacidad de 128 galones más, o sea un total de 400 galones, lo que consideraba suficiente para llegar a Nueva York. Había pronosticado que el vuelo lo haría en 9 hr. El 24 de mayo de 1939 fue la fecha escogida para el histórico viaje.
Del aeropuerto de Balbuena, D.F. Sarabia despegó a las 6 hr. Con 52 min. En su nave “El Conquistador del Cielo”, pasó por Soto la Marina, se internó en el Golfo y entró a los E.U. por Nueva Orleáns. En Mongomery Alabama proporcionaron nuevos reportes que manifestaban el éxito del viaje. La comunicación se interrumpió, ya se temía una desgracia, porque habían pasado las 9 hr. Anunciadas por el aviador sin tener noticias de él. A las 5 de la tarde en el aeropuerto Floyd Bennet de Nueva York anunciaron que el duranguense se disponía a aterrizar.

Para sorpresa de todos, el descenso lo hacía a favor del viento, algo que iba contra lo normal. Ya en tierra, preguntaron a Sarabia el motivo de su arriesgado aterrizaje, y éste contestó: “vean cuánta gasolina me queda”, asombrados, confirmaron que de los 400 galones solamente quedaba uno. Francisco Sarabia Tinoco había alcanzado la distancia México-Nueva York, en 10 hr. 43 min., implantó nuevo record de velocidad. El piloto lerdense recibió felicitaciones de los gobiernos norteamericano y mexicano; el coronel Francisco Salinas Carranza, director de Aeronáutica Militar le envió un mensaje que decía: “La Fuerza Aérea Militar se enorgullece de su proeza. Quisiéramos contar con usted y conservarlo para que nos sirva de ejemplo. Leí en el periódico de hoy que todavía no se quita el polvo del camino y piensa regresar en vuelo directo desde Washington.

Este solo anuncio me causa escalofrío. Siga usted volando con la cabeza y no permita al corazón intervenir”. Después de entregar en Washington una carta al presidente Roosvelt, enviada por el General Lázaro Cárdenas, Presidente de México, y de recibir muchas felicitaciones y muestras de admiración y afecto de mexicanos y extranjeros, Sarabia quiso regresar en vuelo directo a Torreón para darle un abrazo a su madre. A los cuatro minutos de su despegue, cuando todo parecía salir bien, “El Conquistador del Cielo” se desplomó precipitándose a las aguas del Río Anacosta, afluente de Potomac, el día 7 de junio de 1939. todos los esfuerzos por salvar la vida del atrevido piloto fueron inútiles. Pereció en el afán de alcanzar la gloria para su patria.

Sus restos fueron trasladados a México y sepultados en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Las causas del accidente no se conocieron, pero colocaron al gran duranguense en la historia y en el corazón del pueblo que canta su corrido. En la ciudad de Durango, una calle que lleva su nombre. También la escuela primaria rural del Ejido La Joya, municipio de la capital.

En la Ciudad de Lerdo, existe un museo y un monumento en su memoria. En el recinto de sesiones del Congreso del Estado, por decreto No. 137, de fecha 30 de mayo de 1969, se inscribió su nombre como homenaje permanente del pueblo y gobierno a tan notable duranguense.

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