Biografías: Durangueño

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Isauro Venzor

1888 - 1944

Junto con el Dr. Carlos León de la Peña el Dr. Venzor descubrió el antídoto contra el piquete del alacrán llamado Suero Antialacránico.

Junto con el Dr. Carlos León de la Peña el Dr. Venzor descubrió el antídoto contra el piquete del alacrán llamado Suero Antialacránico.

Nació en la ciudad de Chihuahua, Estado del mismo nombre el año de 1888. Estudió en su ciudad natal la instrucción primaria elemental y se trasladó a la capital de la República donde estudió la carrera de Médico Cirujano en la Universidad Autónoma de México.

Fue enviado a la ciudad de Durango a realizar su servicio social donde fue bien recibido y se le prodigaron atenciones por parte de los duranguenses, que lo cautivaron y decidió fijar su residencia en la bella Perla del Guadiana.

Fue muy estimado en los círculos sociales durangueños y su capacidad profesional como médico le dio prestigio y gran estimación del pueblo. Cuando en una consulta advertía que sus clientes eran de escasos recursos, no cobraba sus honorarios y les obsequiaba la medicina.

En los años de 1925 y 1926 colaboró con el doctor duranguense Carlos León de la Peña, para el descubrimiento del suero antialacránico. En el informe que los dos médicos presentan a la 2a. Convención Médica celebrada en Torreón, Coah., en septiembre de 1931, narran su extraordinario descubrimiento de la siguiente manera:

“Vivamente impresionados los autores de este trabajo por el dramático cuadro o sintomático que en varias ocasiones tuvieron oportunidad de presenciar y ante la ineficacia de los medios de que disponían para combatirlos, se decidieron a estudiar el asunto pensado que el remedio ideal sólo podría encontrarse en la sueroterapia: Supimos de las tentativas muy lamentables, pero desgraciadamente infructuosas, que en este sentido se habían hecho en esta ciudad por los doctores Jackson y Gómez Palacio, separadamente.

Recordamos también el rotundo fracaso del suero antiponsoñoso de Calmette, preparado con veneno de ofidios, que tantas esperanzas hizo concebir, porque se desconocían entonces la ley de Phislix relativa a la especificidad de los venenos y de los sueros, lo que explica el porqué de su fracaso cuando se aplica a piquete de alacrán.

Nos dedicamos a copiar el material bibliográfico necesario para emprender nuestros estudios, cuando tuvimos la suerte de que llegara a nuestras manos un ejemplar de las Memorias del Instituto de Buntonton conteniendo un artículo del Sr. Brazil relativo a la preparación de un suero contra el piquete del Tituvees Bahienses, alacrán que vive en el Brasil.

Desde luego decidimos seguir el mismo procedimiento empleado por el Dr. Brazil, para intentar la preparación de un suero contra el piquete del alacrán de Durango. No viene al caso narrar las dificultades con que tropezamos, debido principalmente a la falta de laboratorio especial; el hecho es que después de vencerlos todos lo mejor que nos fue posible, logramos inmunizar un caballo al que llegamos a inyectar en un término de 93 días, una cantidad de la solución de ponzoña que nos servía de antígeno, correspondiente a 1512 glándulas venenosas, habiendo sido la primera inyección equivalente a 12 glándulas y la última a 350 glándulas.

Después de sangrado el caballo obtuvimos una cantidad de suero con la que, una vez tomadas las precauciones necesarias para asegurar su buena conservación, nos dispusimos a hacer las primeras experiencias en animales de laboratorio. Los resultados sobrepasaron en mucho a nuestras esperanzas, pues conseguimos neutralizar, con 1cc de suero, la inyección de 8 glándulas de veneno, en el cuerpo de un cuyo de 550 grs. de peso.

Antes de comenzar a usar el suero en la especie humana creímos conveniente remitir una muestra de él al Instituto de Higiene de la ciudad de México para su control, por ser ese el establecimiento científico de más prestigio de nuestro país y por lo tanto, con autoridad científica para juzgar nuestro trabajo.

El estudio fue hecho por el Dr. Zozaya, director entonces, del instituto y de conocida competencia en Serología. Su dictamen fue publicado en el No. 2 del Boletín Oficial del Departamento de Salubridad, correspondiente al segundo trimestre del año de 1927. Sus conocimientos respecto a la eficacia del suero en animales de laboratorio fueron exactamente los mismos a los que nosotros habíamos llegado. Entonces nos decidimos a comenzar a aplicarlo en las gentes”.

En el mismo trabajo dicen los médicos Venzor y León de la Peña, que de 44 defunciones anuales que por piquete de alacrán que se registraban antes de 1926 el índice se redujo a 4 defunciones anuales por piquete del arácnido en los años posteriores a 1927.

La estatua moral y humana de estos médicos es tan grande como su estatura científica, que se pone de manifiesto al haber cedido los derechos de su descubrimiento al pueblo y gobierno de México cuando hubieran sacado una fortuna si la patentan y comercializan en forma privada el producto.

El Dr. Isauro Venzor fue delgado sanitario en Durango del año 1927-1930 en sustitución del Dr. Carlos León de la Peña quien renunció al cargo. Durante sus tres años de eficiente labor se implantó en Durango por parte del Departamento de Salubridad el primer Servicio Materno Infantil y el primer dispensario Antivenéreo.

Estimando la capacidad del Sr. Venzor como Higienista y Sanitario, el Departamento de Salubridad le ofreció un puesto importante en la ciudad de México que no aceptó y prefirió seguir en Durango al que él llamaba su tierra por adopción.

Después de dar muchos años de beneficio a Durango, el Dr. Venzor murió en la capital del Estado el año de 1944.

Aunque este hombre no fue de origen durangueño, su obra profesional, humana y científica lo ligó fuertemente a la historia de Durango por lo que el Gobierno y pueblo del Estado perpetuaron su nombre dándoselo a una de las calles de la ciudad capital.

El autor de este libro, juzgó de justicia incluirlo en la obra como uno de los duranguenses muy notables.

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