Biografías: Gobernante

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Juan de Acuña y Manrrique

1658 - 1734

Juan de Acuña nació en Lima, Perú en 1658, fue el segundo criollo que gobernó a la Nueva España.

Juan de Acuña nació en Lima, Perú en 1658, fue el segundo criollo que gobernó a la Nueva España. Desde muy joven entró al servicio militar, al ser nombrado virrey y presidente de la Audiencia de México, cargos que recibió el día 15 de octubre de 1722, era comandante militar de los reinos de Aragón y Mallorca.

Su calidad de criollo, el haber rechazado influencias y recomendaciones para seleccionar a sus colaboradores, decidiéndose por gente con capacidad para el trabajo, le creó buen ambiente en el pueblo. Encontró las cajas del erario casi vacías, por lo que puso personal atención en sanear la hacienda virreinal. Se ocupó primero en cubrir los adeudos pendientes y después en regular los gastos. Sus buenos manejos le permitieron enriquecer el tesoro, pacificó completamente la región del Nayar, enviando una expedición armada y estableciendo colonias, construyó una fundición de cañones en Orizaba e hizo que se ampliara el desagüe de las minas de Pachuca, en el actual Estado de Hidalgo, para poder trabajar nuevas vetas, además organizó la explotación de las minas de estaño.

Los ingleses habían invadido la costa de Yucatán en Belice para explotar el palo de tinte, por lo que el virrey armó una expedición para desalojarlos; pero al hacerles frente se encontró a una fuerza muy numerosa, superior a la suya y bien armada, apoyada por varios barcos de guerra. Optó por un arreglo diplomático. A partir de esa fecha, los ingleses se apoderaron de la región de Belice. Como las negociaciones diplomáticas que siguieron no dieron resultado, el virrey olvidó el asunto y se dedicó a reorganizar lo que estaba en su mano: Ulúa, isla del Carmen, Veracruz, las bahías del Espíritu Santo y Panzacola. Limitó con energía la acción de la Inquisición e impidió que se llevaran a cabo persecuciones y castigos injustos. Autorizó al señor Juan Francisco Sahagún de Arévalo Ladrón de Guevara para publicar “La Gaceta de México”, suspendida en 1722.

Dado su buen gobierno y honorabilidad, su mandato fue prorrogado a partir del 3 de junio de 1727. Gracias a su petición ante el Papa, éste dio la bula para construir la Colegiata de Nuestra Señora de Guadalupe. El arzobispo estrenó la magnífica reja del coro de Catedral, que había sido forjada en Macao y traída por la nao de China. Para evitar anarquía en las fundiciones artísticas de la plata hizo que todos los plateros se establecieran en la calle de San Francisco, que por esta razón fue nombrada calle de los plateros (actualmente es la calle Madero, que va de poniente a oriente de la Alameda Central a la Plaza de la Constitución). Mandó construir el edificio de la Aduana con sus almacenes y depósitos y reconstruir la Casa de Moneda cuyos cuños y calidad le dieron gran fama en el mundo. En 1730 se acuñaron más de diez millones de pesos de plata y 151,560 de oro, reglamentando rigurosamente peso, forma y ley que debían tener. Murió en la capital de Nueva España el 17 de marzo de 1734. Fue sepultado en la iglesia de San Cosme.

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