Biografías: Lider

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Juana de Arco

1412 - 1431

La llamada Doncella de Orleans nació el 6 de enero de 1412 en Domrémy (actual Domrémy-la-Pucelle), en el seno de una familia de campesinos.

La llamada Doncella de Orleans nació el 6 de enero de 1412 en Domrémy (actual Domrémy-la-Pucelle), en el seno de una familia de campesinos. A los trece años pensó que había oído la llamada de Dios, que se repetía en numerosas ocasiones. Algún tiempo después, confesó haber visto a san Miguel y a las primeras mártires santa Catalina de Alejandría y santa Margarita, cuyas voces la acompañarían durante el resto de su vida.

En los primeros meses de 1429, en el transcurso de la guerra de los Cien Años y cuando los ingleses estaban a punto de capturar Orleans, esas voces la exhortaron a ayudar al Delfín, más tarde el rey de Francia Carlos VII, quien todavía no había sido coronado rey debido tanto a las luchas internas como a la pretensión inglesa al trono de Francia. La heroína le explicó que ella tenía la misión divina de salvar a Francia. Un grupo de teólogos aprobaron sus peticiones y se le concedieron tropas bajo su mando, con las que condujo al ejército francés a una victoria decisiva sobre los ingleses en Patay, al tiempo que liberaba Orleans.

A pesar de sus buenas pretensiones, el rey se opuso a realizar campaña militar alguna contra Inglaterra. Por ésto, Juana sin el apoyo real, dirigió en el año 1430 una operación militar contra los ingleses en Compiègne, cerca de París. Los soldados borgoñones la capturaron y entregaron a sus aliados ingleses. Fueron conducidos ante un tribunal eclesiástico en Ruán que la juzgó de herejía y brujería. Pasó catorce meses de interrogatorio, tras lo que se le acusó de maldad por vestir ropas masculinas y de herejía por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia católica.

El tribunal la condenó a muerte, pero al confesar y arrepentirse de sus errores, la sentencia fue conmutada a cadena perpetua. A su regreso a la prisión volvió a usar vestidos de hombre por lo que de nuevo fue condenada, esta vez por un tribunal secular, y el 30 de mayo de 1431, enviada a la hoguera en la plaza del Mercado Viejo de Ruán por relapsa (herética reincidente).
Veinticinco años después de su muerte, la Iglesia revisó su caso y la declaró inocente.
En 1929 el papa Benedicto XV la canonizó. Su fiesta se celebra el 30 de mayo, día de su ejecución.

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