Biografías: Durangueño | Músico

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Luis Baca Elorriaga

1826 - 1855

Nació el 15 de diciembre de 1826 en la ciudad de Durango, Estado del mismo nombre.

Nació el 15 de diciembre de 1826 en la ciudad de Durango, Estado del mismo nombre.

Sus padres Santiago Baca Ortiz, y Veneranda Elorriaga. A la edad de 7 años se inició en la música, bajo la dirección de Vicente Guardado, maestro de capilla de la Catedral de Durango., quien le dio clases de solfeo y piano. Quedó huérfano a los 6 años de edad, pues en 1832 murió su padre, haciéndose responsable del niño, su tío Francisco, quien tocaba el violín por afición y despertó en su sobrino la inclinación a la música.

El 15 de diciembre de 1839, se inauguró el Conservatorio de l Gran Sociedad Filarmónica que dirigió el maestro José Antonio Gómez gran autoridad musical del siglo XIX en México.

En esa época, la familia se trasladaba a la capital de la república y Luis Baca fue matriculado en el Conservatorio.

Pronto desapareció la institución y José Antonio Gómez siguió educando a Luis de manera particular. Ingresó al Colegio de San Gregorio donde estudiaba latín y filosofía como materias iniciales de la carrera de abogado.

Entre la abogacía y la música, nuestro biografiado optó por la segunda y manifestaba gran empeño a las clases de José Antonio, maestro de capilla de la Catedral de México. La familia pretendía a toda costa que Luis estudiara una carrera y admitiendo que la abogacía no le despertaba el interés, lo inclinaron a la medicina, enviándolo a París el año de 1844.

En Francia consideró a la medicina en plano secundario y se dedicó plenamente a la música. Se inscribió en el Conservatorio de París y bajo la dirección del maestro Edmundo Jouvin estudió armonia, contrapunto, composición y orquestación.

Como ejercicios iniciales de la clase de composición escribió sus poleas de salón: “La Linda”, “Josefina”, “Julieta”, “Jenny”, “Delfina” y “Amada”. Luis Baca escribió “Ave María” para voz y órgano. La cantante Jenny de Rossignon, para quien el maestro había escrito en una de sus poleas, le solicitó el placer de cantarla y para complacerle orquestó la obra en seis horas. Fue un éxito rotundo que provocó la necesidad de editarla para voz y piano. La edición lujosamente impresa, la dedicó a su maestro Antonio Gómez como testimonio de gratitud.

Envuelto en la fama y la gloria, producto de su éxito, no olvidó nunca su patria y testimonio de esta aservación es que la portada de la composición en grabado de acero, presentaba la catedral de México y en su interior se encontraba el retrato del autor y una biografía escrita en francés por José Bermúdez de Castro escritor hispano.

Escribió dos óperas, “Leonor”, en dos actos cuyo libreto escribió el poeta italiano Carlo Bozatti y “Juana de Castilla” también en dos actos y el libreto fue escrito por Florentino Tenústocles Salera, libretista profesional de ópera. Con el fin de enriquecer su experiencia y conocer las corrientes contemporáneas de la música y la ópera. Baca viajó por Italia, Bélgica e Inglaterra, emprendiendo luego el retorno a México querido, al que llegó en marzo de 1852.
Los periodistas del puerto de Veracruz, Jalapa y la capital de la república, dedicaron interesantes artículos laudatorios al recién llegado. La recepción fue apoteótica.

El 14 de marzo de 1852 la cantante francesa Madame Koska interpretó con éxito rotundo en el teatro Santa Ana el “Ave María” y la “Cavatina di Bravura” de Leonor.

Por el éxito obtenido y la calidad de las obras, la famosa cantante francesa se disponía a interpretarla nuevamente en concierto fijado por el día 28 del mismo mes y Luis escribió un papel especial para trompa a fin de que la tocara el Sr. Laugier y dar mayor lucimiento a su “Ave María”, cuando el siglo XIX en su número del 25 de marzo insertó un artículo fechado en Puebla de los Ángeles, en el cual se alababa a la cantante y se hacía una dura crítica al compositor.

Luis Manifestó: “Así es México y así es la tierra, se reconocen los méritos de una extranjera por el solo hecho de eclipsar al mexicano”. Otro periódico de la época “El Telégrafo” público un artículo donde se aseguraba que la cantante había interpretado las obras por su condescendencia y no porque tuviera calidad artística. El periódico siglo XIX el 6 de mayo de ese año desmintió lo dicho y reconocía y realzaba los méritos del autor. Francisco Zarco, publicó la biografía del compositor “En el Siglo XIX” y fue reproducida por “La Ilustración Mexicana” otro periódico de la época.

Indiscutiblemente que la obra de Luis Baca era grande, tan grande que despertó envidia entre los egoístas que pretendían achicar su grandeza que ya no era achicable porque había crecido y se había consolidado por sus propios méritos. Por la dificultad de llevar a escena aquí en México sus dos óperas, Luis decidió partir a Europa donde las presentaría, desgraciadamente lo sorprendió la muerte y víctima de un cólico posiblemente de apendicitis, desconocido entonces, murió en 1855 a la edad de 29 años cuando todavía iba a producir grandes obras para Edmundo, para México y para Durango.

Su nombre está escrito con letras de bronce en el Kiosco de cantera rosa de la plaza de la Constitución en la Ciudad de Durango.

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