Biografías: Durangueño

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Mercedes Mendoza

1897 - 1972

Nació en la ciudad de Durango, el 24 de septiembre de 1897. Hija de Jesús Mendoza Maturino y Aurelia Parra de Mendoza.

Nació en la ciudad de Durango, el 24 de septiembre de 1897. Hija de Jesús Mendoza Maturino y Aurelia Parra de Mendoza.

Sus padres eran amantes del arte y en especial de la música, siendo ellos quienes impartieron las primeras clases de piano a Mercedes; al mismo tiempo que estudiaba canto con el maestro del coro de la iglesia de Analco, quedó huérfana de madre a los 4 años, en 1910 cuando tenía 13 años, la familia cambió de casa.

Dejó el barrio de Analco para establecerse en una casa del barrio de Tierra Blanca. Frente a su nuevo domicilio, funcionaba un modesto teatro donde se representaban zarzuelas y óperas; música que escuchaba Mercedes y memorizó sin conocer sus nombres.

Cantaba las melodías de la ópera y lo hacia en forma tan bien que los transeúntes detenían su paso para escuchar a la joven.

Cierto día de manera ocasional, sin que ella lo advirtiera, tuvo como auditorio a dos personas respetables y de recursos económicos, quienes al escucharla la entrevistaron para conocerla, felicitarla y ofrecerle pagarle los estudios para que cultivara profesionalmente aquella voz extraordinaria. Así, Mercedes, estudió en la Academia de Canto de Paulina Zurita, la mejor que había en Durango en aquellos tiempos.

Con deseos de perfeccionarse en ese arte, buscó apoyos económicos para trasladarse a la ciudad de México a continuar sus estudios, obteniendo la ayuda económica de los médicos: Isaura Venzor y Eduardo Hernández.

En la capital de la República, recibió clases de la eminente maestra Virginia Galván de Nava y siendo alumna aventajada, se vio obligada a suspender sus estudios y regresar a su tierra, al recibir noticias de que su padre se encontraba gravemente enfermo. No tenía dinero para los gastos del viaje y con la ayuda generosa de los duranguenses: María Luisa Veyán, Manuel Urquidi y Heleodoro Dueñas, regresó a Durango a despedirse de su padre que murió en la primavera de 1915.

Mercedes, regresó a México y agobiada por la miseria que le imposibilitó para continuar sus estudios se escondió de sus protectores y se contrató como sirvienta en una casa de huéspedes que se encontraba en la calle de Isabel la Católica, donde le pagaban diez centavos diarios y los alimentos por lavar tratos desde las seis de la mañana a las once de la noche. Cantaba en las reuniones familiares de la dueña de la casa y los invitados la estimulaban con felicitaciones y algo de dinero para que se ayudara.

Después de unos meses, Margarita Palacios la puso en contacto con el famoso maestro José Pierson, quien la entrevistó y puso a prueba en el teatro “Abreu”, donde Pierson acompaño a Mercedes el “Vorrei” de Tosti; también quiso escuchar los agudos y le pidió que cantara algo más.

El maestro al escuchar se puso de pie y aplaudió entusiastamente la voz de Mercedes. A partir de ese día, se puso en marcha un programa para el perfeccionamiento de la cantante que después de un año llegó a ser la principal figura de la Compañía Impulsora de Ópera.

Al referirse al debut de Mercedes Mendoza, Luis G. Monter escribió: “En el año de 1916 un acontecimiento conmovió la capital de la República. El maestro Pierson había encontrado una modesta empleada de ojos negros y mirada penetrante. Después de haber escuchado su hermosa voz de soprano ligero, única en l mundo, iba ser presentada ante un público exigente en el Teatro Abreu, donde Venustiano Carranza, Presidente de México, había reservado una platea. Los revendedores habían vendido las localidades a precios muy elevados.

Aquel Coliseo estaba lleno para escuchar a la debutante en un concierto especial, ya que había corrido la noticia de que su voz alcanzaba las notas mas agudas del piano. Aquel acontecimiento se conservó en la memoria de muchas personas, Mercedes Mendoza se presentó luciendo un traje de encaje de chantilly.

Héctor Palencia en su libro Músicos de Durango, dice al referirse a esta cantante duranguense: “Es indudable que fue poseedora de una voz excepcional, ninguna cantante ha tenido en la historia del arte, una voz tan extensa como Mercedes.

Para explicar mejor este caso que podemos atribuir a complicaciones fisiológicas, recordemos que Mozart escribió “La Flauta Mágica” para la soprano coloratura Madame Hofer, que tenía la voz más aguda de aquel tiempo, pues bien, Mercedes Mendoza tuvo una extensión de octava y cuarto más alta que la intérprete escogida por Mozart para el personaje de “La Reina de la Noche”. en 1920, la cantante duranguense, visitó su ciudad natal, siendo objeto de un homenaje por sus paisanos donde la maestra Guadalupe Revilla le compuso un himno.

Retirar de la actividad artística, Mercedes Mendoza se dedicó al ejercicio de la docencia. Fundó una Academia de Canto en su casa particular de la ciudad de México, donde con entusiasmo y dedicación trasmitió a la nueva generación su valiosa experiencia en esta rama del arte.

Murió en la capital de la República en 1972.

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