Biografías: Militar

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Pedro de Alvarado

1485 - 1541

Nació en Badajoz, España en 1485 y muere en Guadalajara, Nueva Galicia (hoy Jalisco, México) en 1541. Pertenece a una familia hidalga.

Nació en Badajoz, España en 1485 y muere en Guadalajara, Nueva Galicia (hoy Jalisco, México) en 1541. Pertenece a una familia hidalga. De Alvarado se tienen anécdotas que lo configuran como un individuo muy fuerte, decidido, tenaz e impío, características de los conquistadores de esa época.

En 1510 emprende viaje a América en compañía de sus tres hermanos Gómez, Gonzálo y Jorge. En 1511 participa, bajo el mando de Diego Velázquez, en la conquista de Cuba. Se embarca en 1517 en la expedición de Francisco Hernández de Córdoba la cual toca las costas de Yucatán. En 1518 Juan de Grijalva le concede el mando de uno de los navíos de su expedición por las costas de los actuales estados de Yucatán, Campeche y Tabasco. A su regreso a Cuba, junto con sus hermanos, se pone a las órdenes de Hernán Cortés en la expedición que éste capitanea por instrucciones de Diego Velázquez.

Alvarado, ya en México fue uno de los cinco capitanes que acompañaron a Cortés cuando éste aprehendió al emperador Moctezuma y quedó al mando de las tropas hispanas en Tenochtitlan cuando Cortés salió en mayo de 1520 a combatir a Pánfilo de Narváez. El 20 de ese mes durante la fiesta azteca de Tóxcatl, en el teocalli, Alvarado atacó a los aztecas desarmados creando una tremenda mortandad, provocando el levantamiento de la población que los atacó y los sitió en su cuartel, el palacio de Axayácatl. A su regreso, viendo la dificil situación, Cortés ordenó una evacuación nocturna de la plaza, lo que se realizó el 30 de junio de 1520. Alvarado estuvo encargado de la retaguardia en esa desastrosa acción militar para los españoles, salvando difícilmente la vida por su arrojo. Se estima que los conquistadores perdieron la mitad de sus hombres en esa fuga. Algunas fuentes mencionan 860 bajas de una fuerza de 1300 efectivos. En la subsiguiente batalla en Otumba, tuvo una destacada actuación, lo mismo que en todas las acciones posteriores que culminaron con la toma de la Gran Tenochtitlan el 13 de agosto de 1521.

Después, lo envía Cortés a pacificar la Mixteca y Tehuantepec, lo que hizo en poco tiempo. En 1523 propuso a Cortés la conquista del Soconusco y Guatemala, para lo cual, Cortés lo nombró gobernador y capitán general de esa región. A mediados de 1524 había logrado su encomienda, conquista Tututepec y Guatemala. El 25 de julio de 1524 funda la ciudad de Santiago de los Caballeros. Combate y vence a los quichés de Utatlán y a los sutugiles de Atitlán. En las cartas que envió a Cortés el 11 de abril y el 28 de julio, rindiendo el parte de sus acciones, queda establecida la dependencia de esa zona respecto de la capitanía general de la Nueva España.

En agosto de 1526 regresa a México y en febrero de 1527 se hace a la vela para defenderse en España de múltiples acusaciones, también declara a favor de Cortés en el juicio de residencia que a éste se le incoaba. Del buen arreglo de sus problemas legales, mucho debe atribuirse a la intervención de Francisco de los Cobos, que arregló el casamiento de Alvarado con doña Francisca de la Cueva, al poco tiempo murió doña Francisca y Alvarado casó con su hermana, doña Beatriz, mientras que doña Leonor Alvarado y Xicoténcatl, hija de Alvarado y de doña Luisa Xicoténcatl casó con Francisco de la Cueva, hermano de Francisca y Beatriz. Se le concede el hábito de Santiago y se le nombra gobernador y capitán general de Guatemala.

Regresa a México en 1528 y enfrenta nuevas acusaciones, por lo que llega a Guatemala en abril de 1530. Arma 8 naves para salir en busca de las Islas de la Especiería, pero al tener noticias de las conquistas de Pizarro se dirige al Perú. Después de muchas dificultades llega a un acuerdo con Pizarro y Almagro de no inmiscuirse en la conquista del Perú dejándoles sus tropas, naves y pertrechos y recibiendo a cambio cien mil pesos en oro. Regresó de inmediato a Guatemala.

En 1538 vuelve a España para atender el juicio de residencia en su contra levantado a instancias de Francisco Montejo, adelantado de Yucatán, sobre las provincias de Honduras y Chiapas que ambos consideraban bajo su mando. Obtenida una solución satisfactoria vuelve a Guatemala en 1539. Don Antonio de Mendoza, virrey de México, le llama para que dirija nuevos descubrimientos en el norte. Alvarado a principios de 1540 se embarca y llega a Manzanillo y se encuentra en Tiripitio con el virrey, con quien llega a un acuerdo económico del resultado de la expedición, sale a Colima para empezar su nueva aventura donde recibe una petición de Cristobal de Oñate, gobernador de Nueva Galicia, para auxiliar a la ciudad de Guadalajara, en peligro por la sublevación de los indios de Nueva Galicia. Llega a Guadalajara el 12 de junio de 1541 y de inmediato se dispone a salir a combatir a los rebeldes con cien hombres. Cristobal de Oñate le pide que espere a que mejore el tiempo pero Alvarado le dice “la suerte está echada, yo me encomiendo a Dios”. Los combates contra los sublevados son intensos el terreno no le es propicio, las bajas que sufre son muchas, tiene que retroceder. En un mal camino la cabalgadura de Baltazar de Montoya, su escribano, resbala y arrastra al jinete y a Alvarado a un abismo. Es recogido moribundo y trasladado a Guadalajara donde muere el 4 de julio de 1541.

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