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Bernal Diaz del Castillo

Es Bernal Díaz del Castillo el principal cronista de la conquista de México, ya que fue uno de los protagonistas de esos acontecimientos. La fecha de su nacimiento se ubica en 1492 ó en 1495, en Medina del Campo, de Castilla la Vieja, España. Murió en la ciudad de Guatemala, en 1584(?) Hijo de familia de noble abolengo, que, sin embargo, sólo le dio una instrucción muy básica, algo más que las primeras letras.

En 1514 viajó a América y desembarcó en el puerto de Nombre de Dios como soldado de Pedrarias Dávila, gobernador y capitán general del Darién; hoy Panamá. La insalubridad era terrible en esa zona y se extendió la peste, los que no murieron padecieron llagas e infecciones. Las desavenencias entre Pedrarias y Vasco Nuñez de Balboa terminaron en la decapitación de éste último. La situación era difícil y peligrosa, por lo que, al tener noticias de que Velázquez había iniciado la conquista de Cuba, pidió permiso de ir a la isla, ahí estuvo tres años al servicio de Diego Velázquez.

En 1517 acompañó a Francisco Hernández de Córdoba en una expedición de descubrimiento compuesta de tres navíos, uno aportado por Velázquez y los otros dos por Hernández de Córdoba, Cristóbal de Morante y Lope Ochoa de Calcedo. Salieron de Santiago hacia Xaruco, de donde el 8 de febrero de 1517 se hicieron a la vela. Después de veintiún días de navegación tocaron tierra firme en un lugar que llamaron Catoche, fueron atacados por los nativos y continuaron navegando 15 días más, hasta desembarcar en Potonchán (Champotón) para abastecerse de agua. Ahí tuvieron otro enfrentamiento del que salieron heridos Hernández de Córdoba y Díaz del Castillo, apresuradamente se reembarcaron dejando a dos prisioneros. Decidieron volver a Cuba tocando antes la Florida por consejo de Antón de Alaminos y los otros pilotos. Finalmente llegaron a Puerto Carenas, hoy La Habana.

Bernal decidió dedicarse al comercio con tan malos resultados que habiendo perdido todo en un naufragio, logró salvarse a duras penas. Regresó a Cuba y se alistó como alférez en la expedición de Juan de Grijalva que llevaba como piloto a Alaminos. El 8 de abril de 1518 salió de Matanzas la pequeña flota compuesta de 4 naves, llegaron a cabo Catoche y el 3 de mayo a Cozumel, isla que Grijalva declaró bajo el dominio del rey de España. Siguieron costeando hasta Champotón, donde tuvieron un encuentro con los indios, del que resultaron siete españoles muertos y sesenta heridos, entre ellos Grijalva. Siguieron hasta la entrada sur de Laguna del Carmen y después se encontraron con un río caudaloso que bautizaron como río Grijalva, surcaron también los ríos Tonalá, Coatzacoalcos, Papaloapan y Banderas, fondearon en San Juan de Ulúa. De éste punto Grijalva mandó a Alvarado a dar cuenta de lo hecho a Cuba y los demás siguieron a Pánuco. Regresaron a Cuba desde éste punto. Al organizarse la expedición de Cortés, Díaz del Castillo se alistó en ella, embarcándose en la nave comandada por Pedro de Alvarado, saliendo el 10 de febrero de 1519 rumbo a Cozumel.

A partir de este punto siguieron la ruta de las expediciones anteriores, por ser aguas ya navegadas por Alaminos. Para referencia detallada de los acontecimientos siguientes consúltese la biografía de Hernán Cortés, quien siempre distinguió a Díaz del Castillo, haciéndolo tomar parte de todos los acontecimientos de la conquista de México, inclusive fue uno de los cinco soldados que acompañó a Cortes y a sus capitanes a la primera entrevista con Moctezuma, quien le regaló dos collares de oro y dos cargas de mantas. Fue, Bernal, uno de los que aconsejaron a Cortés aprehender al emperador, también lo acompañó en la expedición contra Narváez. En el sitio de Tenochtitlan estuvo al mando de Alvarado. Acompañó a Sandoval a la conquista de los zapotecas, se le asignaron tierras e indios en Maltrata, Orizaba y Ozotequipa, que no aceptó. Acompañó a Cortés a las Hibueras, dejando testimonio de que Cuauhtémoc tenía preparada la rebelión y la fuga. Regresó por tierra a México. Reclamó un repartimiento, en pago de sus servicios, a la Primera Audiencia, presidida por Nuño de Guzmán, le fue negado. Se casó en 1535 con Teresa Becerra, hija mayor y legítima del capitán Bartolomé Becerra. La Segunda Audiencia le nombró visitador de Coatzacoalcos y Tabasco, pero le negó un repartimiento en México, lo cual tampoco le concedió el primer virrey. Pasó a España, donde tampoco obtuvo nada. En 1550 volvió a México, donde a pesa de sus esfuerzos, nada obtuvo. Decepcionado, se refugió en Santiago de Guatemala, ciudad de la que fue regidor. Ahí escribió su célebre Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, que terminó en 1568, que es una de las crónicas más vivas, apasionadas y discutidas que se hayan escrito en español, de ello da cuenta su propia opinión:

“No es mucho que me alabe de ello, pues que es la mera verdad; y éstos no son cuentos viejos ni de muchos años pasados, de historias romanas ni ficciones de poetas…”

Bernal Díaz del Castillo narró la historia de México y de los lugares aledaños que visitó hasta 1568, dando una de las más verídicas narraciones de los acontecimientos de América en el siglo XVI. Su libro fue publicado en 1632, en Madrid, por fray Alonso Remón, en forma incompleta y adulterado. Fue hasta 1904 cuando se hizo una nueva edición, fiel y completa, guiándose por la copia exacta y cabal que se obtuvo del original del Archivo del Ayuntamiento de la ciudad de Guatemala.

La fecha de su muerte es incierta, algunos la fijan en 1581, otros en 1582 y algunos en 1584.

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