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Cristobal Colon

La llegada a América del navegante genovés Cristóbal Colón se encuentra entre las mayores gestas de la historia de la humanidad. El descubrimiento de las rutas para viajar a un continente hasta entonces desconocido por los europeos cambió, sin duda, de forma radical el curso de la historia: puso en contacto culturas distintas que se habían desarrollado sin tener conocimiento unas de otras y reforzó el afán colonialista de Europa. El descubrimiento de América permitió a España forjar un vasto imperio colonial, que conservó hasta el siglo XIX. Otros países como Portugal, Inglaterra y Francia también obtuvieron posesiones coloniales, que a la postre se convirtieron en países independientes como Brasil, Estados Unidos y Canadá. La siguiente serie de fotos ilustra algunos aspectos de la vida y de los viajes del eminente navegante. Haz clic en las fotografías para ampliarlas.

la obstinación, experiencia y genialidad de Cristóbal Colón son indiscutibles. Experto marinero, influido por el ambiente de Portugal y por las lecturas de Ptolomeo, Estrabón, Mandeville, Marco Polo y otros, Colón concibió el proyecto de alcanzar la India a través del océano, siguiendo rumbo al oeste. Un famoso humanista, Toscanelli, influyó decisivamente en él y le indujo a cometer importantes errores de cálculo, que le llevaron a pensar que la Tierra era más pequeña y Asia mayor; eso suponía que las distancias se acortaban considerablemente, por lo que estaba convencido de que podía realizar el viaje en carabelas sin necesidad de hacer escalas.
Cuando terminaron los preparativos, unos noventa hombres se embarcaron en tres naves: dos carabelas, la Pinta y la Niña capitaneadas por los hermanos Pinzón, y una nao, la Santa María, en la que iba Cristóbal Colón. La mayoría de la tripulación era de Palos; sólo quince expedicionarios no eran andaluces: diez vascos y cinco extranjeros. No se embarcaron mujeres, frailes ni soldados, pero sí oficiales reales para velar por los intereses económicos de los monarcas, y un intérprete de lenguas orientales.

Cuando, por fin, el 12 de octubre se divisó tierra, la alegría de los expedicionarios fue inmensa. Habían llegado a una isla de las Bahamas, a la que Colón dio el nombre de San Salvador y que los indígenas llamaban Guanahaní. Esta isla corresponde a la que en el siglo XVIII los ingleses denominaron Watling.

Colón desembarcó y tomó posesión de ella en nombre de los Reyes Católicos. Todos quedaron maravillados de las tierras y de los hombres, que Colón comenzó a llamar indios (por creer que había llegado a las costas asiáticas) y que le recordaban a los guanches de las Canarias. Estos hombres eran pacíficos, pero carecían de las riquezas que los descubridores esperaban encontrar.

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