Biografías: Presidente (Mex)

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Lazaro Cardenas del Rio

1895 - 1970

Francisco Cárdenas, nació en Zapotlán el Grande, Jalisco, soldado juarista

Francisco Cárdenas, nació en Zapotlán el Grande, Jalisco, soldado juarista, casó con Rafaela Pinedo joven natural de Jiquilpan, Michoacán, tuvieron tres hijos: Dámaso el mayor, Lázaro, muerto a los 18 años y Angelina. Dámaso casó con Felícitas del Río, tuvieron varios hijos, al primogénito lo nombraron Lázaro en recuerdo del tío muerto prematuramente.

Lázaro Cárdenas del Rio nació el 21 de marzo de 1895 en una casa ubicada en la calle San Francisco, la principal de Jiquilpan, en el barrio de la Puentecita. A los seis años había estudiado las primeras letras, y a los ocho ingresó en la escuela oficial a cargo de don Hilario Jesús Fajardo, maestro nato y bondadoso que también sabía inculcar disciplina y dedicación al estudio a sus educandos. Por un sueldo mensual de treinta pesos impatía cuatro cursos a trescientos muchachos. Lázaro era un muchacho de carácter serio y reservado, gustaba de las charlas de los amigos de su padre sobre historia o botánica y del estudio de todos los libros que caían en sus manos. Los fines de semana ayudaba al abuelo en labores agrícolas.

El 10 de abril de 1910 don Dámaso llevó a su hijo Lázaro con su amigo don Donaciano Carreón, Recaudador de Rentas del Estado, diciendo: “mi hijo acaba de terminar sus estudios y mientras yo no pueda enviarlo a estudiar una carrera quisiera que usted lo tomara como aprendiz en su oficina fiscal”. Ahí se apreció su buena letra, cualidad indispensable en la época. Más adelante entró como aprendiz a la imprenta “La Económica”. La tarde del 1 de junio de 1913 una partida de revolucionarios entró a Jiquilpan, su jefe el capítán Pedro Lemus se dirigió a La Económica pidiendo que imprimieran cinco mil ejemplares de un manifiesto. En Jiquilpan no había suficiente papel, Lázaro alquiló en cincuenta centavos un caballo para traer de Sahuayo el papel, trabajó toda la noche imprimiendo el manifiesto y a la mañana siguiente fue a entregar a Luviano el material impreso, cosa que hizo cuando ya estaban encima las fuerzas huertistas. La represión fue intensa, la imprenta destruida y finalmente el 18 de junio de 1913 Lázaro Cárdenas salió a unirse a la Revolución.

. Con las tropas constitucionalistas al mando del general Alvaro Obregón, presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal que había respaldado a Victoriano Huerta. Tomó parte en la campaña contra los zapatistas que se encontraban en rebelión contra el gobierno constituido de Carranza.

En noviembre de 1914 se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea se dio cuenta de que Maytorena se había sublevado en favor de Francisco Villa; logró sacar a su regimiento y marchar hacia Agua Prieta para incorporarse a las tropas del general Plutarco Elías Calles. Actuó contra los indios yaquis que se hallaban sublevados. Combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. En 1920, al proclamarse el Plan de Agua Prieta contra Carranza, el coronel Cárdenas se adhirió a la rebelión en la Huasteca. Hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, responsable directo del asesinato de Carranza. El presidente interino de la República, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal, cargo que desempeñó durante tres meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfante en las elecciones de septiembre de 1920.

Al estallar la revolución “de la huertista” en diciembre de 1923, el general Cárdenas fue enviado con su regimiento a tratar de expugnar las posiciones de los rebeldes al mando del general Enrique Estrada, fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Cuando terminó la rebelión quedó en libertad y se incorporó al ejército. En 1925, empezó a conocer el problema que planteaban al país las compañías petroleras, esto lo resolvió a intervenir en la política, por lo que en 1928 lanzó su candidatura para el gobierno del estado de Michoacán. Ganó las elecciones y tomó posesión el primero de septiembre de 1928.

En 1929 estalló la rebelión de Gonzálo Escobar y Manzo; Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta reintegró setecientos mil pesos no empleados. Regresó a su cargo de gobernador, en el que llevó a cabo muchas obras de beneficio social. El 15 de octubre de 1930, renunció a la gubernatura de su estado para tomar la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien, al tomar posesión, lo nombró secretario de Gobernación.

El 15 de junio de 1933 aceptó la candidatura a la Presidencia de la República postulado por el PNR. El término constitucional para ejercer la presidencia se había modificado y vuelto a establecer, a partir de 1928, el período de seis años, por lo que el general Cárdenas gobernaría del 1 de diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940. El 4 de julio de 1934. Ganó las elecciones y tomó posesión del cargo como civil. No quiso vivir en el castillo de Chapultepec, mandó acondicionar un predio en el antiguo rancho de La Hormiga, donde fueron plantados muchos pinos, en cumplimiento de la promesa a su esposa de construirle una casa en los pinos (región michoacana), por lo que hoy, a la residencia presidencial se le conoce como “Los Pinos”.

En su primer gabinete quedaron incluidos muchos personajes de la plataforma callista, por “recomendación” del viejo caudillo y por amistad que Cárdenas les tenía. El presidente prohibió el juego y clausuró las casas de juego existentes, algunas eran importantes como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México. Ambos eran negocios propiedad de prominentes políticos callistas.

Desde un principio, Cárdenas, desarrolló una política en favor de las clases trabajadoras. Calles, se sintió atacado en su “maximato”, sin aceptar que ya se le había terminado, hizo declaraciones duras contra la acción del gobierno incitando al ejército para resolver el problema. El día 13 Cárdenas declaró que sostendría su política, sin importarle la opinión de los capitalistas. El día 14 pidió la renuncia a todo el gabinete, para hacer a un lado a los callistas que no podían serle fieles. El día 10 de abril de 1936 se expulsó del país al general Calles, Melchor Ortega, Luis L. León y Luis N. Morones. Los diputados callistas fueron desaforados y los gobernadores de Tabasco, Guanajuato, Colima, Durango, Sinaloa, Sonora y Chiapas, desconocidos. Sin embargo, contra lo acostumbrado por Calles y Obregón, no se había recurrido a la violencia ni al derramamiento de sangre. Con Cárdenas, además, cesó por completo el problema religioso.

El gobierno de Cárdenas creó, no sólo muchas escuelas primarias, también instituciones de estudios intermedios y superiores, centros de investigación científica y tecnológica. Reunió bajo una sola dirección todos los planteles de enseñanza técnica e industrial y formó así el Instituto Politécnico Nacional. Fundó el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola; aumentó el subsidio a la Universidad Nacional (UNAM), respetó su autonomía y fundó el Departamento de Asuntos Indígenas. Cárdenas dejó escrita su preocupación de que México necesitaba con urgencia técnicos bien preparados para resolver los problemas del país, pensamiento que lo llevó a la creación del Instituto Politécnico Nacional (IPN), para dejar a la UNAM el desarrollo de las ramas humanísticas y sociales.

El régimen cardenista, en cumplimiento de los preceptos de la Constitución de 1917, se ocupó en repartir tierras a los ejidatarios, al mismo tiempo que abría al cultivo nuevas tierras y creaba sistemas de irrigación muy amplios. El 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, como una especie de organismo defensor de los intereses de los trabajadores del campo. Se crearon el Departamento de Turismo, el Departamento de Prensa (fallido), el Banco de Crédito Ejidal, el Tribunal Fiscal de la Federación y otras dependencias. El 13 de junio de 1937 se nacionalizaron los Ferrocarriles Nacionales y el 18 de marzo de 1938, Cárdenas expropió los bienes de las compañías petroleras, al negarse después de un largo litigio a reconocer la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con lo cual negaban la soberanía de México sobre sus bienes naturales. Inglaterra hizo reclamaciones, México rompió relaciones con los ingleses. Estados Unidos propuso un arbitraje internacional y Cárdenas declaró que México no aceptaba intervención alguna en asuntos exclusivos de la soberanía nacional. Con esta acción Cárdenas quebró la vieja estructura colonialista de Europa y Estados Unidos sobre México. Las empresas petroleras presionaron a sus gobiernos para una acción armada, después estaban convencidos que por ineptitud y carencia de elementos México pediría el retorno de los europeos y norteamericanos. El resultado fue que improvisando y creando nuevas soluciones, el trabajador mexicano demostró que podía manejar la industria petrolera sin extranjeros.

El peso mexicano pasó de $3.50 a $6.50 por dólar. Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo que había renunciado a la Secretaría de Agricultura, se levantó en armas contra el gobierno. Cárdenas tomó el “Tren Olivo” y fue a entrevistar a Cedillo en busca de la paz. Se le dio una tregua, que utilizó para su tomar mejores posiciones. Cedillo fue rápidamente derrotado y muerto al tratar de evitar su aprehensión. Para relevar a la CROM de origen callista, se creó la Confederación de Trabajadores de México (CTM). En 1938 el PNR fue reestructurado con el nombre de Partido de la Revolución Mexicana (PRM), formado por los sectores obrero, campesino, popular y militar. El cambio no fue sólo en el nombre, sino en la estructura del partido, al darle una base civil para evitar el poder político absoluto de los militares imperante en el país, y terminar con la reminiscencia de la violencia revolucionaria. En septiembre de 1939 nació el Partido Acción Nacional (PAN).

Al estallar la guerra civil en España (1936), Cárdenas autorizó la venta de armas al gobierno de la República y la apoyó firmemente; se recibieron a 40,000 familias de refugiados republicanos. Reanudó relaciones con China y abrió relación en Rumania. Se recibió como exiliado a León Trotsky y a otros perseguidos políticos. México no reanudó relaciones con España. En 1939 el gobierno mexicano condenó la agresión de la URSS a Finlandia. Ante la Liga de las Naciones México protestó enérgicamente contra la agresión italiana a Etiopía.

Ya para terminar el sexenio de Cárdenas presentaron su candidatura a la Presidencia de la República los generales Manuel Ávila Camacho, candidato del PRM, con el apoyo oficial, y Juan Andrew Almazán respaldado por la reacción acaudalada. Ávila Camacho, candidato triunfante, recibió el poder el primero de diciembre de 1940. Cárdenas regresó al servicio militar y cuando los japoneses atacaron a la flota norteamericana en el Pacifico, el mando superior del Ejército Mexicano creó dos grandes regiones militares: la del Golfo que puso al mando del general Abelardo L. Rodríguez y la del Pacífico comandada por el general Cárdenas. Cuando México tuvo que entrar en la guerra, el 22 de mayo de 1942, el presidente Avila Camacho nombró secretario de la Defensa Nacional al general Lázaro Cárdenas, quien desempeñó ese cargo hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la guerra.

Una vez separado de la presidencia mantuvo su postura antireeleccionista, lo cual fue un seguro contrapeso contra ambiciones de políticos que le siguieron. Continuó incansablemente su labor a favor de los campesinos, sobre todo en el Estado de Michoacán. Se empeñó como vocal ejecutivo de la cuenca del Balsas en el desarrollo industrial de la región, impulsó la creación de la gigantesca Siderurgica Las Truchas en Michoacán, de la cual en 1969 se le nombró presidente del consejo de administración, hoy lleva su nombre. En una de sus giras de trabajo por su estado natal se sintió enfermo, pidió a su chofer lo condujera a la capital, poco después murió en la Ciudad de México, el 19 de octubre de 1970. Sus restos reposan en el monumento a la Revolución que él mandó construir aprovechando la vieja estructura erigida para sobre ella edificar el Palacio Legislativo.

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