Biografías: Religioso

Utiliza este formulario para buscar biografías

Tomas de Torquemada

1420 - 1498

Sobrino del célebre teólogo y cardenal, Juan de Torquemada. Nació en Valladolid e ingresó muy joven en la orden de los dominicos. En el año 1452 fue prior del monasterio de Santa Cruz en Segovia y, desde 1474

Sobrino del célebre teólogo y cardenal, Juan de Torquemada. Nació en Valladolid e ingresó muy joven en la orden de los dominicos. En el año 1452 fue prior del monasterio de Santa Cruz en Segovia y, desde 1474, confesor de los Reyes Católicos.
Recomendado por Isabel, el papa Sixto IV lo nombró primer inquisidor general de Castilla en 1483. Reorganizó la Inquisición fundada en 1478. Fue nombrado gran inquisidor para toda España por el papa Inocencio VIII.

Convencido de que los no católicos y los falsos conversos eran capaces de destruir a la Iglesia y al país, utilizó la Inquisición durante los 11 años siguientes para investigar y castigar a marranos (falsos conversos procedentes del judaísmo), moros, apóstatas y otros a una escala sin precedentes. La tortura se usaba para conseguir declaraciones y pruebas, persiguió “delitos” como la herejía, la brujería, la bigamia y la usura. También apoyó, en 1492, la expulsión de los judíos y los moriscos de España. Desde Roma, los sucesivos papas pidieron moderación a su ímpetu excesivo y acabó por ser relevado del cargo. Posteriormente, renunció a los arzobispados de Sevilla y Toledo, que los reyes le ofrecieron, y se retiró al convento de Santo Tomás de Ávila que, como el de Santa Cruz de Segovia, fue construido por su iniciativa. Murió en Ávila el 26 de septiembre de 1498.

Se ha escrito mucho sobre la inhumana crueldad de Torquemada. Llorente registra que durante el mando de Torquemada (1483-98) 8800 personas fueron quemadas y 9654 fueron castigados de diferentes formas (Histoire de l-Inquisition, IV, 252).
Estos datos son altamente exagerados, como ha sido concluyentemente probado por Hefele (Cardenal Giménez, cap. xviii), Gams (Kirchengeschichte von Spanien, III, II, 68-76), y muchos otros. Incluso el historiados judío Graetz se satisface sosteniendo que “bajo el primer Inquisidor Torquemada en el transcurso de catorce años (1485-1498) por lo menos 2000 judíos fueron quemados como pecadores impenitentes” (“Historia de los judíos”, Filadelfia, 1897, IV, 356). La mayoría de historiadores sostienen con el protestante Peschel (Das Zeitalter, der Entdeckungen, Atuttgart, 1877, pp. 119 sq.) que el número de personas quemadas desde 1481 hasta 1504, cuando Isabel murió, fue cerca de 2000.

Si la forma de Torquemada de indagar y castigar a los herejes era justificable es un asunto que debe ser decido no sólo comparado con el nivel penal del siglo quince, sino también, y principalmente, a través de una investigación sobre la necesidad de preservar el cristianismo en España. El cronista español contemporáneo, Sebastián de Olmedo (Chronicon magistrorum generalium Ordinis Prædicatorum, fol. 80-81) llama a Torquemada “el martillo de los herejes, la luz de España, el salvador de su país, el honor de su orden”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *