Biografías: Escritor

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Dulce María Loynaz

1902-1997

María de las Mercedes Loynaz Muñoz (Dulce María Loynaz Muñoz) (La Habana, Cuba, 10 de diciembre de 1902 - La Habana, Cuba, 27 de abril de 1997), una de las principales figuras de la lírica cubana y universal.

Dulce María Loynaz

 

 

María de las Mercedes Loynaz Muñoz (Dulce María Loynaz Muñoz) (La Habana, Cuba, 10 de diciembre de 1902 – La Habana, Cuba, 27 de abril de 1997), una de las principales figuras de la lírica cubana y universal. Mereció el premio Miguel de Cervantes en 1992. En el linaje de la Loynaz se entrecruzan importantes personalidades cubanas y universales, su propio padre, Enrique Loynaz del Castillo, poeta y General del Ejército Mambí, Ignacio Agramonte y Loynaz, la destacada poetisa Gertrudis Gómez de Avellaneda y Martín de la Ascensión, uno de los 26 mártires de Japón al que le dedicara un extenso poema en prosa. Publicó sus primeros poemas en La Nación en 1920, año en que también visitó a los Estados Unidos. A partir de esa fecha realiza numerosos viajes por Norteamérica y casi toda Europa. Sus viajes incluyeron visitas a Turquía, Siria, Libia, Palestina y Egipto. Visitó México en 1937, varios países de América del Sur entre 1946 y 1947 y las Islas Canarias en 1947 y 1951, en donde fue declarada hija adoptiva.

Índice

1 Infancia
2 La abogada
3 Obra poética
4 Jardín
5 Mutismo
6 La poetisa y Pinar del Río
7 Distinciones
8 Personalidades relacionadas
9 Últimos días
10 Galería
11 Obra
11.1 Poesía
11.2 Otros géneros
12 Referencias
13 Enlaces externos

Infancia
Los hermanos Loynaz eran hijos del General del Ejército Libertador Enrique Loynaz del Castillo, autor de la letra y la música del Himno Invasor.

Su infancia transcurrió junto a la de sus hermanos Enrique, Carlos Manuel y Flor todos poetas pero de los cuales sólo Dulce María hizo públicas sus obras. Crecieron en un ambiente de celoso enclaustramiento y desbordado lujo, no visitando jamás escuelas públicas ni privadas. Los preceptores iban a educar a los hermanos en su propia casona primero de San Rafael y Amistad, Centro Habana, y luego de Línea entre 14 y 16 en El Vedado, hasta que comienza en la década del veinte estudios en Derecho Civil en la Universidad de La Habana junto a su hermano Enrique.
La abogada

Se graduó de Doctora en Leyes, por la Universidad de La Habana, profesión que si bien no era su vocación ejercer, mantuvo hasta 1961, siempre atendiendo asuntos familiares. Fue reconocida en su patria como profesional del derecho, recibiendo en 1944 la desaparecida Orden González Lanuza, conferida a aquellos que en esta rama aportaron los frutos de sus estudios y experiencias, siendo la primera mujer en recibirla.
Obra poética

Sus primeras obras aparecieron en el periódico La Nación con apenas 17 años, Invierno de almas y Vesperal; en dicha publicación aparecieron otros textos entre 1920 y 1938. En 1929 Dulce María junto a su madre y hermana realiza un viaje por el Medio Oriente donde visitaron Turquía, Siria, Libia, Palestina y Egipto, este último país afectó especialmente a la poetisa que luego de visitar el museo de Luxor y ver la tumba de Tutankamón escribiría una carta lírica y de profunda connotación romántica al desaparecido faraón. En 1947 publicaría Juegos de agua, libro de poemas, y a partir de 1950 el editor español se interesa por la obra de la cubana, publicando varios de sus trabajos. De esta época, específicamente de 1951, data la publicación de Jardín. Le seguirían: Carta de amor al rey Tut-Ank-Amen 1953, Poemas sin nombre, 1958 y Un verano en Tenerife, libro de viajes, según la autora: lo mejor que he escrito. En 1950 publicaría además crónicas semanales en El País y Excélsior. También colabora en Social, Grafos, Diario de la Marina, El Mundo, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana y Orígenes, muchas veces como colaboraciones a su esposo Pablo Álvarez de Cañas.
Jardín

Jardín fue escrita entre 1928 y 1935 y publicada en España en 1951. En la novela se aprecian recursos característicos del Realismo mágico, elemento imprescindible a la hora de analizar la obra si se tiene en cuenta además que fue escrita entre la segunda y tercera década del siglo XX, adelantándose así a la mayoría de los escritores que explotaron este discurso narrativo en las décadas subsiguientes. Aunque con respecto a Jardín todo es muy polémico, hay que reconocer que los elementos estilísticos utilizados por la autora han ubicado a esta novela como precursora de la actual novelística hispanoamericana.

Sobre la novela dijo Gabriela Mistral:

Para mí, leer Jardín ha sido el mejor «repaso» de idioma Español que he hecho en mucho tiempo…

Mutismo

A raíz del triunfo de la Revolución cubana, la poetisa mantuvo un recogimiento propio de su carácter que la mantuvo aislada de la vida social durante largo tiempo en su casona de El Vedado, pero más que su naturaleza fue su actitud apolítica, en un país donde se instauraba un nuevo régimen, lo que le costó el desconocimiento en su propia tierra. Recibió numerosas ofertas de España y EE.UU. pero nunca abandonó su país, quizás por ser la hija de un general del ejército libertador. Sus últimas publicaciones fueron Poemas escogidos, de 1985, Bestiarium y La novia de Lázaro, ambos de 1991. La Diputación de Cádiz publicó, además, en 1992, Poemas náufragos, y la editorial Espasa Calpe una amplia antología de su obra. Igualmente en 2001 un joven investigador cubano actualmente radicado en la República Mexicana, Roberto Carlos Hernández Ferro, publica con la editorial habanera Extramuros, una selección de poemas casi desconocidos de la Loynaz, considerados sus primeros textos, que se encontraban dispersos en prensa periódica de la década del veinte. Esta selección se agrupó bajo el título de El áspero sendero, nombre que también corresponde al primer poema de dicha selección, en la cual con notable valor exegético el compilador aclara en su prólogo la correcta fecha de publicación del sonetario “Diez sonetos a Cristo”, en el diario La Nación, Abril de 1920 y no en el año 1921 en la Revista de la Asociación Femenina de Camagüey, como se había manejado hasta entonces.
La poetisa y Pinar del Río

En la década de los sesenta el pianista pinareño José Antonio Martínez de Osaba, como el mismo relata, comenzó a interesarse por la vida de Dulce María Loynaz y hacer averiguaciones sobre el paradero de la poetisa. Algunos decían que la misma había partido al extranjero con su esposo Pablo Álvarez de Cañas, otros que aún vivía en La Habana, pero no sabían exactamente dónde fijar su residencia. Algunos aseguraban que había fallecido. Luego de una tenaz búsqueda dio con el paradero de la Loynaz en el año 1969 y mediante una amplia correspondencia y visitas periódicas lograron una gran amistad, que fue el primer acercamiento de la escritora con las tierras vueltabajeras. Sin embargo su más grande amigo fue el también pinareño Aldo Martínez Malo que la conoció en 1971 y con quien también mantuvo una amplia correspondencia, que luego sería recogida en el epistolario Cartas que no se extraviaron. En Pinar del Río recibió numerosos reconocimientos, tanto a ella como a sus hermanos. En 1990, luego de haber donado su biblioteca personal, la cual atesora importantes títulos, muchas ediciones príncipe, y obras dedicadas por sus propios autores, funda en la ciudad de Pinar del Río el Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura Hermanos Loynaz. También en esta provincia se celebraron con carácter más o menos anual el encuentro iberoamericano sobre su vida y obra.
Distinciones
Véase también: Anexo: Condecoraciones y reconocimientos otorgados a Dulce María Loynaz

Asistió en 1953, invitada por la Universidad de Salamanca, a la celebración del VII Centenario de la Universidad. En 1959 fue elegida miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, presidió desde 1992 hasta el momento de su muerte la filial local de esa institución. Durante su vida recibió innumerables premios y honores; entre otros se destacan el Premio Cervantes en 1992, la Orden de Alfonso X el Sabio en 1947, y la Orden de Isabel la Católica de periodismo. En Cuba recibió la orden cultural Félix Varela y el Premio Nacional de Literatura. Entre otros.
Personalidades relacionadas

Entre las grandes figuras de la literatura universal que pasaron por su casa se cuentan Federico García Lorca y los premios Nobel de literatura, Gabriela Mistral y Juan Ramón Jimenez. En su casa sitio en Calzada de 19 esq. a E , El Vedado, se hacían reuniones de intelectuales del ámbito nacional y extranjero, como le llamaron en su época ” Aristocracia del conocimiento”. También intercambió con la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou, quien confesó a la cubana que desconocía la causa de su admiración ya que luego de leer los poemas de la Loynaz reconocía que quien la admiraba era superior a ella.
Últimos días

El 15 de abril de 1997 es homenajeada en su residencia de E y 19 en El Vedado por el Centro Cultural de España en La Habana por el 45º aniversario de su obra Jardín. Siendo ese mismo día internada en el hospital CIMED en muy delicado estado de salud. Falleció el 27 de abril de 1997, a los 94 años de edad, producto a un paro cardiorrespiratorio luego de una penosa enfermedad, sin dejar descendencia alguna ni ella ni ninguno de sus otros tres hermanos, pero colmada de reconocimientos y premios que durante mucho tiempo no le fueron conferidos. Fue sepultada en el panteón familiar la mañana del día 28 presunta fecha del cumpleaños de su fallecido esposo Pablo Álvarez de Cañas. Asistieron importantes figuras del ámbito cultural y político cubano, así como representantes de la Iglesia Católica, pero fundamentalmente estaba su pueblo, para decirle el último adiós a la petisa, mientras de fondo se escuchaba su propia voz en los altavoces, declamando parte de la obra que la hizo merecedora del Premio Cervantes (Nobel de las letras hispanas).
Galería

Con 21 años en 1923.
Dulce María Loynaz Portada.jpg

Con su mascota preferida.

Una de las últimas fotografías, tomada el 2 de abril de 1997.

Obra
Poesía

Versos (1950)
Juegos de agua (1951)
Poemas sin nombre (1953)
Últimos días de una casa (1958)
Poemas escogidos (1985)
Poemas náufragos (1991)
Bestiarium (1991)
Finas redes (1993)
La novia de Lázaro (1993)
Poesía completa (1993)
Melancolía de otoño (1997)
La voz del silencio (2000)
El áspero sendero (2001)

Otros géneros
Portada del epistolario “Cartas que no se extraviaron”

Jardín (1951) -novela-
Un verano en Tenerife (1958) -libro de viajes-
Yo fui (feliz) en Cuba (1993) -crónicas-
Canto a la mujer. Tomo I y II (1993) -ensayo-
Confesiones de Dulce María Loynaz (1993) -entrevistas-
Fe de vida (1994) -ensayo-
Cartas a Julio Orlando (1994) -epistolario-
Un encuentro con Dulce María Loynaz (1994) -entrevistas-
Alas en la sombra (1995) -texto autobiográfico-
Cartas que no se extraviaron (1997) -epistolario-
Cartas de Egipto (2000) -epistolario-
La palabra en el aire (2000) -ensayo-

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