Biografías: Ciencia Ficcion

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El Hombre Nuclear

1970

Para los que fuimos niños a finales de los 70’s y principios de los 80’s ver “El hombre nuclear” era obligatorio, así como imitar sus movimientos y, como no, los sonidos que acompañaban a los efectos especiales “tan sorprendentes” para la época.

El Hombre Nuclear

 

Para los que fuimos niños a finales de los 70’s y principios de los 80’s ver “El hombre nuclear” era obligatorio, así como imitar sus movimientos y, como no, los sonidos que acompañaban a los efectos especiales “tan sorprendentes” para la época. Para aquellos que no tuvieron oportunidad de conocer esta serie, a continuación les hablaré un poco de ella.

Steve Austin era un astronauta que en un terrible accidente pierde sus piernas, su brazo derecho y su ojo izquierdo. Una agencia gubernamental decide experimentar con Austin reemplazando sus miembros perdidos por partes cibernéticas que le darán super fuerza, gran velocidad así como una visión telescópica e infrarroja. El costo total, en aquel entonces, de esas partes cibernéticas era de seis millones de dólares (de ahí el nombre del programa). Finalmente Austin, en agradecimiento por salvarle la vida, decide trabajar con la Oficina de Operaciones Estratégicas (O.S.O, por sus siglas en ingles).

Ciertamente todos los capítulos tenían como finalidad el lucimiento de las habilidades del protagonista interpretado por Lee Majors, quien en esos años era todo un galán (aunque no sé por qué y, además, en algunas temporadas lucía un bigote muy a la Vicente Fernández). Recuerdo especialmente un capítulo donde aparecía un Big Foot (o Sasquatch), pero realmente los episodios eran poco memorables. Lo que realmente dejo huella era la entrada del programa donde se veía el accidente de Steve Austin; la operación donde se le implantan sus partes cibernéticas y verlo correr con sus nuevas piernas. Además se escuchaba una voz en off diciendo: “Podemos reconstruirlo. Tenemos la tecnología, lo haremos mejor de lo que era. Mejor… más fuerte… más rápido”. Wow, de verdad era impresionante.

Por darles algunos datos, estas eran las mejoras de sus partes nucleares:

El brazo biónico tenía la capacidad de fuerza equivalente a un pequeño bulldozer (mover y levantar varias toneladas).

Su ojo izquierdo tenía un lente zoom 20:1; una función de visión nocturna y ver en infrarrojo. Así como ayudarlo para precisar los objetivos al lanzar con su brazo.

Las piernas le permitían correr a una velocidad mínima de casi 100 km/h (aunque se especula que podría llegar a los 145 km/h). También le permitía hacer saltos de por lo menos 10 mts.

Estos aditamentos biónicos tenían una falla al exponerse al frío extremo, ya que podían interferir con sus funciones o desactivarlos.

Desde luego los efectos eran los disponibles para la época; por ejemplo para la visión telescópica se hacía a través de la cámara sobreponiendo una mirilla con la que enfocaba el objetivo; para el brazo se veía como “lanzaba” objetos a una gran distancia o levantar objetos pesados (de utilería); finalmente el efecto más extraño era el realizado con sus piernas las cuales le daban (básicamente) una gran velocidad: en lugar de usar un efecto de cámara rápida… ¡utilizaban la cámara lenta para darnos a entender que estaba usando esta habilidad! Lo mejor de los efectos eran los sonidos con que se acompañaban (sería ridículo usar onomatopeyas para ejemplificar esto) pero que uno imitaba cuando jugaba a ser “el hombre nuclear”.

Bionic Man Sounds

La popularidad del programa le permitió tener cinco temporadas (entre 1974 y 1978), así como un spin off de la serie con una versión femenina llamada “The Bionic Woman” (La mujer biónica) protagonizada por Linsay Wagner como Jamie Summers. Se hicieron al menos 3 películas directas para televisión donde ambos personajes aparecían como pareja (situación que ya se había planteado desde la serie) e inclusive tenían un hijo.

La parafernalia alrededor del programa permitió que se produjera una figura de acción articulada, misma que en la parte posterior de la cabeza tenía un agujero para ver a través de su ojo telescópico. También se veían las partes biónicas en el brazo y piernas.

Durante mucho tiempo se ha hablado de una película; al parecer Kevin Smith se involucró para dirigirla y escribió un guión mismo que al ser rechazado se publicó como una serie en formato comic a través de la editorial Dynamite.

Definitivamente The Six Million Dollar Man o “El Hombre Nuclear” es una de esas series que marcaron toda un época y muchas infancias, y su influencia aún se siente dentro de la cultura popular.

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