Biografías: Revolucion Mexicana

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MAXIMILIANO DE MÉXICO

1832-1867

Hijo segundo de los archiduques Francisco Carlos y Sofía. Nació en el Castillo de Schönbrunn, Viena. Hermano del emperador de Austria-Hungría

MAXIMILIANO DE MÉXICO

 

Hijo segundo de los archiduques Francisco Carlos y Sofía. Nació en el Castillo de Schönbrunn, Viena. Hermano del emperador de Austria-Hungría, Francisco José, tuvieron los dos como preceptor al conde Enrique de Bombelles, quien les trazó un plan de estudios muy avanzado para su época, y que pudo influir en las tendencias liberales mostradas por Maximiliano.

Destinado, a instancias suyas, a la marina, conoce Grecia, Tierra Santa, Egipto, Italia y Francia, viajes realizados, se dijo, para olvidarse del profundo pesar que le causó la muerte de la princesa María Amalia de Portugal, con quien tuvo, desde 1852, su primer noviazgo. Contraalmirante y comandante en jefe de la flota imperial en 1854, presenta al emperador sus proyectos para organizarla.

Francisco-José le envía en 1856 a París para que le informe de los planes en la política internacional de Napoleón III. Pasa a Bruselas y conoce a la princesa Carlota –hija del rey Leopoldo I de Bélgica–, con quien contrae nupcias el 27 de julio de 1857. Ese mismo año es designado gobernador de las provincias lombardo-venecianas. Antes de su casamiento visita Londres invitado por la reina Victoria y se gana las voluntades de la familia real inglesa. Sus funciones de virrey en Milán son arduas después de las represalias de Austria al vencer en 1848 los levantamientos de la Italia del norte, y su política, un tanto liberal, es censurada en la Corte de Viena, que le hace a un lado al estallar la guerra del Piamonte, y se le confirma al mando nominal de la escuadra del mar Adriático.

Se retira a la vida privada en 1859 y, dejando a Carlota en Funchal (Isla de Madeira), emprende un viaje a Brasil. A su regreso se instalan en el castillo de Miramar. Mientras, los acontecimientos de la última fase de la Guerra de Reforma rebasan las fronteras de México y suscitan una cuestión internacional. Francia, España e Inglaterra, apoyándose en la suspensión de pago de deudas decretadas por el gobierno de Benito Juárez, llevan a cabo la Intervención tripartita.

Retiradas de las costas mexicanas las dos últimas potencias, queda Francia y principia la llamada Intervención francesa, empresa proyectada y materializada por la propia voluntad de Napoleón III, quien se aviene, al mismo tiempo, a escuchar a los monárquicos mexicanos que buscan en Europa a un candidato al trono de México. Entre los más destacados figuran José Ma. Gutiérrez Estrada y José Hidalgo y Esnaurrízar, cuyo valimiento con la emperatriz Eugenia será factor decisivo.

Después de varios fracasos, Gutiérrez Estrada se fija en el Archiduque Fernando Maximiliano, más tarde este candidato es aceptado tácticamente por Napoleón III. En octubre de 1861 el conde de Rechberg, ministro de Relaciones Exteriores de Austria, va a Miramar con la misión de explorar el ánimo de Maximiliano.

El 10 de julio de 1863, un mes después de que el ejército francés había ocupado la Ciudad de México, una Junta de Notables declaró que la nación mexicana adoptaba la forma monárquica. El 11 de julio dicha asamblea cambió su nombre por el de Regencia del Imperio, nombrando una comisión para llevar el decreto a Miramar y ofrecer a Maximiliano la Corona de México.

Esta comisión fue recibida oficialmente por el archiduque en Miramar el 3 de octubre de 1863. Al discurso de Gutiérrez Estrada Maximiliano volvió a poner como condición, para aceptar definitivamente la corona, que toda la nación, expresando libremente su voluntad, quisiera ratificar el voto de la capital. Llevado a cabo un remedo de plebiscito, cuya documentación fue enviada a la diputación mexicana en Trieste, ésta fue recibida en Miramar el 9 de abril de 1864 y el 10 aceptó Maximiliano ante ella la Corona Imperial de México.

Antes de su aceptación, Maximiliano firmó los Tratados de Miramar, y el pacto de familia por el cual renunciaba a sus derechos eventuales a la Corona de Austria. En la fragata austriaca Novara se embarcaron los emperadores en Miramar el 14 de abril de 1864. Hicieron escala en Civita-Vecchia dirigiéndose a Roma, en donde fueron recibidos por Pío IX, con el cual se trató, superficialmente, acerca de establecer un concordato. Llegaron a Veracruz el 28 de mayo y la fría recepción fue la primera decepción que afectó particularmente a la emperatriz Carlota. El gobierno de Maximiliano tuvo dos etapas: bajo la influencia de Napoleón (junio de 1864-febrero de 1866); de transición (febrero a noviembre de 1866-mayo de 1867), en el que tuvieron gran influencia los conservadores.

Maximiliano pronto mostró sus ideas, consideradas liberales en exceso por muchos conservadores. Vivía la mayor parte del año en Chapultepec y despachaba con sus ministros en palacio. Hacía viajes frecuentes a Cuernavaca y residía en los jardines de Borda y en Acapatzingo. Bajo la fuerza de las tropas francesas a las que se unió gran número de imperiales mexicanos, la mayor parte del territorio mexicano llegó a estar dominado por el Imperio, que pareció consolidarse.

Sin embargo las guerrillas republicanas combatían en buena parte del país. La política financiera, ya minada por los compromisos adquiridos con Francia, fue desastrosa. Entre los actos de su gobierno se deben mencionar: un decreto concediendo libertad de imprenta, decreto sobre nacionalización de bienes eclesiásticos –en el que no se contradecía básicamente la política liberal–, ley de tolerancia de cultos, presentación de un proyecto de concordato que no fue aceptado por el Papa.

Maximiliano chocó con Bazaine y las tropas francesas se retiraron antes de lo pactado. Carlota salió de México el 13 de julio de 1866 para solicitar ayuda, sin obtenerla, en Roma y Francia. En octubre de ese año, ya con el ejército francés en retirada, los republicanos fueron tomando las principales plazas, quedando reducido el Imperio a México, Veracruz, Puebla y Querétaro.

Maximiliano salió de la capital el 21 de octubre de 1866 para dirigirse a Orizaba, en donde da a conocer sus intenciones de abdicar. El 5 de febrero de 1867 evacuaron México las tropas francesas, marchando a la cabeza de sus regimientos Bazaine y Castelnau, y a los ocho días sale Maximiliano de la capital para Querétaro.

El sitio de la plaza quedó establecido por los republicanos el 9 de marzo y Querétaro cayó el 15 de mayo de 1867. Maximiliano fue hecho prisionero en el Cerro de las Campanas y remitido por el general Bibiano Dávalos al general Corona, quien a su vez lo presenta al general Escobedo, a quien hizo entrega de su espada. Durante la tramitación del proceso, Maximiliano dio muestras de gran serenidad, dedicándose a la lectura de Massillon, Lacordaire y César Cantú. Condenado a muerte, fue fusilado al alba del 19 de junio en el Cerro de las Campanas junto con los generales Mejía y Miramón, a quien el emperador cedió el lugar de honor en el centro.

El cadáver de Maximiliano fue guardado tres meses en la iglesia del Hospital de San Andrés de México, en donde se le embalsamó. Un representante de su madre, la archiduquesa Sofía, solicitó los restos, mismos que fueron entregados y remitidos por el gobierno de México, desde Veracruz, en el buque Novara, sin permitir que se realizaran honores hasta que salió de aguas mexicanas, momento en que mandó que disparasen los 101 cañonazos de rigor.

Fuente: Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México.
Cortesía de Editorial Porrúa Hermanos, S.A. de C.V.

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