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Melchor Ocampo

1813-1861

Melchor Ocampo (n. Maravatío, Michoacán, 5 de enero de 1813 - Tepeji del Río, Hidalgo, 3 de junio de 1861). Bautizado con el nombre de José Telésforo Juan Nepomuceno Melchor de la Santísima Trinidad

Melchor Ocampo (n. Maravatío, Michoacán, 5 de enero de 1813 – Tepeji del Río, Hidalgo, 3 de junio de 1861). Bautizado con el nombre de José Telésforo Juan Nepomuceno Melchor de la Santísima Trinidad,1 fue un abogado, científico y político liberal mexicano.
Nació en Maravatío, territorio del actual estado de Michoacán. Desde muy pequeña edad tomó una postura liberal, lo que se debió, en gran medida, a que viajó a Francia y fue influido por las ideas de libertad. Desempeñó cargos políticos de mucha importancia en México; por ejemplo, fue gobernador de su estado natal. Redactó las leyes de Reforma y firmó el tratado de Ocampo-McLane. Su famosa epístola se lee en algunas ceremonias civiles. Murió fusilado en 1861. En honor a su estado natal se renombró Michoacán de Ocampo.

Vida política

Fue electo diputado en 1842, en 1846 fue gobernador de Michoacán enfrentándose a la invasión norteamericana. Fue secretario de Hacienda en 1850. Uno de sus proyectos fue tan controvertido que causó un gran conflicto entre conservadores y liberales y fue obligado por el presidente Santa Anna a dejar el país. Se refugió primero en Cuba y luego en Nueva Orleans donde se encontró con otros liberales, entre ellos Benito Juárez. En esta ciudad se dedica a la publicación de folletos para promover cambios políticos en México. El resultado de sus esfuerzo fue el Plan de Ayutla (1855) para derrocar al dictador Santa Anna y llevar al poder al general liberal Juan N. Álvarez. En el gobierno de éste fungió brevemente como ministro de Relaciones Exteriores.

Durante el gobierno de Juárez fue nombrado ministro de Gobernación, encargándose también de los ministerios de Relaciones, Guerra y Hacienda.4 De esta época son las famosas Leyes de Reforma, que separaron la Iglesia del Estado, y de cuya redacción fue él uno de los principales autores.

Epístola de Melchor Ocampo
Véase también: Antonia Jiménez Trava.

Participó en la redacción de las nuevas Leyes Civiles, que a la postre darían sentido a la política liberal y terminarían reformando la Constitución de 1857, con el fin de independizar los negocios civiles y políticos con respecto de los eclesiásticos. El 23 de julio de 1859 el entonces presidente interino D. Benito Juárez expide en el Puerto de Veracruz, la “Ley de Matrimonio Civil” que contiene 31 artículos. En el artículo 15º a manera de formalización ceremonial del matrimonio se incluyó la famosa epístola atribuida a Melchor Ocampo, la cual figura a continuación:

…Que éste es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie y de suplir las imperfecciones del individuo que no puede bastarse a sí mismo para llegar a la perfección del género humano. Que éste no existe en la persona sola sino en la dualidad conyugal. Que los casados deben ser y serán sagrados el uno para el otro, aún más de lo que es cada uno para sí. Que el hombre cuyas dotes sexuales son principalmente el valor y la fuerza, debe dar, y dará a la mujer, protección, alimento y dirección, tratándola siempre como a la parte más delicada, sensible y fina de sí mismo, y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al débil, esencialmente cuando éste débil se entrega a él, y cuando por la sociedad se le ha confiado. Que la mujer, cuyas principales dotes son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura, debe dar y dará al marido obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se debe a la persona que nos apoya y defiende, y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo. Que el uno y el otro se deben y tendrán respeto, deferencia, fidelidad, confianza y ternura, y ambos procurarán que lo que el uno se esperaba del otro al unirse con él, no vaya a desmentirse con la unión. Que ambos deben prudenciar y atenuar sus faltas. Que nunca se dirán injurias, porque las injurias entre los casados, deshonran al que las vierte, y prueban su falta de tino o de cordura en la elección, ni mucho menos se maltratarán de obra, porque es villano y cobarde abusar de la fuerza. Que ambos deben prepararse con el estudio y amistosa y mútua corrección de sus defectos, a la suprema magistratura de padres de familia, para que cuando lleguen a serlo, sus hijos encuentren en ellos buen ejemplo y una conducta digna de servirles de modelo. Que la doctrina que inspiren a estos tiernos y amados lazos de su afecto, hará su suerte próspera o adversa; y la felicidad ó desventura de los hijos será la recompensa ó el castigo, la ventura ó la desdicha de los padres. Que la sociedad bendice, considera y alaba a los buenos padres, por el gran bien que le hacen dándoles buenos y cumplidos ciudadanos; y la misma, censura y desprecia debidamente a los que, por abandono, por mal entendido cariño, ó por su mal ejemplo, corrompen el depósito sagrado que la naturaleza les confió, concediéndoles tales hijos. Y por último, que cuando la sociedad ve que tales personas no merecían ser elevadas a la dignidad de padres, sino que sólo debían haber vivido sujetas a tutela, como incapaces de conducirse dignamente, se duele de haber consagrado con su autoridad la unión de un hombre y una mujer que no han sabido ser libres y dirigirse por sí mismos hacia el bien.

Pensamiento

En materia de educación sostenía que ésta tenía que cimentarse en estos postulados básicos del liberalismo: en la democracia o gobierno de la mayoría; en el respeto a las diferentes creencias religiosas; en la tolerancia; en la igualdad de todos ante la ley; fortaleciendo la autoridad civil y suprimiendo los privilegios.
Ocaso
Sepulcro de Melchor Ocampo en la Rotonda de las Personas Ilustres (México).

El 1 de junio de 1861, los conservadores al mando del español Lindoro Cajiga lo aprehendieron en su hacienda de Pomoca, cerca de Maravatío, Michoacán, fue trasladado a la población y posteriormente a Tepeji del Río (Hidalgo), para ser presentado ante Leonardo Márquez y Félix Zuloaga, generales conservadores y acérrimos enemigos de los liberales. Murió Melchor Ocampo fusilado en Tepeji del Río el 3 de junio de 1861 por los conservadores del general Leonardo Márquez, tras el fusilamiento, Marquez ordena que el cuerpo, sea colgado de un árbol. El cadáver de Ocampo será trasladado por cuenta de los vecinos a la capital y sepultado el día 5 de junio a las tres y media de la tarde. Posteriormente sus restos fueron traslados a la Rotonda de las Personas Ilustres el 3 de junio de 1897.5 En su honor, su estado natal ahora se llama Michoacán de Ocampo, como la ciudad Maravatío de Ocampo y el teatro en la capital del estado, Teatro Ocampo de Morelia.

En su testamento dice:

Me despido de todos mis buenos amigos y de todos los que me han favorecido en poco o en mucho y muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en conciencia que era bueno… Lego mis libros al Colegio de San Nicolás, de Morelia, después de que mis señores albaceas y Sabás Iturbide tomen de ellos los que gusten.

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