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Louis Althusser

1918-1990

Louis Althusser (Argelia francesa, 16 de octubre de 1918 - París, 22 de octubre de 1990) fue un filósofo marxista. Es habitualmente considerado además como estructuralista

marxista

 

Louis Althusser

 

 

Louis Althusser (Argelia francesa, 16 de octubre de 1918 – París, 22 de octubre de 1990) fue un filósofo marxista. Es habitualmente considerado además como estructuralista, aunque su relación con las otras variantes del estructuralismo francés es bastante compleja.

Trayectoria

Louis Althusser nació en Birmandreis, Argelia francesa y estudió en la Escuela Normal Superior (Francia) en París, donde más tarde se convirtió en profesor de Filosofía. Durante su juventud se sintió fuertemente identificado con el Cristianismo. Fue luego uno de los principales referentes académicos del Partido Comunista Francés (en cuyo interior se involucró en agrias disputas teóricas que desembocarían en su famosa autocrítica), y su pensamiento puede ser considerado como una respuesta a múltiples interpretaciones del marxismo, entre ellas el empirismo y el humanismo. Y aunque sea habitualmente encasillado como un marxista estructuralista, su relación con las modalidades del estructuralismo francés es muy singular.

Participó en la II Guerra Mundial, en la cual fue hecho prisionero por el ejército alemán en Vannes en 1940, y pasó cinco años internado en un Stalag, un campo de prisioneros de guerra. Tras el final de la guerra, en 1945, logró entrar en la Escuela Normal Superior (Francia). Durante los tres años que le llevó preparar su examen, estudió intensamente el Idealismo alemán del siglo XIX. Uno de sus docentes fue Maurice de Gandillac.

En 1947 le fue diagnosticado un desequilibrio mental, y fue internado en un hospital psiquiátrico, por una “Psicosis maníaco-depresiva, causante de accesos melancólicos repetitivos”. Durante el resto de su vida sufrirá problemas psiquiátricos, y será internado una veintena de veces más, de modo intermitente. Fue psicoanalizado por René Diatkine. A pesar de ello, durante muchos años trabajó como preparador en la Escuela Normal, y sus alumnos recordaron siempre el empeño en su formación, su disponibilidad y la amplitud de sus perspectivas.

En 1980 estranguló a su mujer Hélène, bastante mayor que él y compañera de ideas. Fue internado en un hospital psiquiátrico, adonde acudió un juez para instuir la causa por homicidio. Althusser fue procesado, pero el mismo día el juez archivó las diligencias, siguiendo los dictámenes de tres expertos que señalaron que Althusser había cometido el asesinato en un acto de locura. La derecha francesa, por su parte, acusó a la izquierda de mediar para que Althusser no ingresara en prisión. Murió el 23 de octubre de 1990, aquejado de una insuficiencia cardíaca. En sus peores momentos fue visitado asiduamente por Michel Foucault y Jacques Derrida.

Su autobiografía, El porvenir es largo (L’avenir dure longtemps), publicada en 1992, puso en claro su desgarrada posición vital. En 2011 se han publicado las Cartas a Elena, que ponen a la luz la compleja relación con su mujer.
Pensamiento
Ideología

La línea de trabajo más conocida de Althusser tiene que ver con sus estudios de la ideología, y es Ideología y aparatos ideológicos de Estado su obra más conocida en este campo. Este ensayo establece el concepto de ideología, y lo relaciona con el concepto gramsciano de hegemonía. Si bien la hegemonía en Gramsci está en última instancia determinada por fuerzas políticas, el concepto althusseriano de ideología se apoya en los trabajos de Sigmund Freud y Jacques Lacan sobre lo imaginario y la fase del espejo, y describe las estructuras y los sistemas que nos permiten tener un concepto significativo del yo (moi en Lacan). Estas estructuras, según Althusser, son agentes represivos inevitables (y necesarios). Es bajo la influencia de Lacan que define la ideología como la representación de una relación imaginaria con las condiciones reales de existencia. Para Althusser la ideología es ahistórica pues, al igual que el inconsciente freudiano, es eterna; es decir, que siempre habrá ideología. Para Althusser ésta no es una forma de “engañar” o de “conciencia falsa” sino más bien una relación normal de individuos con la sociedad. La ideología, como ya vimos, es la relación imaginaria (sucede en la mente) de los sujetos con sus relaciones sociales.
La ruptura epistemológica

Althusser pensaba que las ideas de Marx habían sido malentendidas, especialmente por los marxistas. Consideraba que varias formas de interpretar a Marx (el historicismo, el idealismo, el economicismo, el humanismo, etc.), no hacían justicia al carácter científico de los trabajos de Marx a partir de 1845. Frente a la idea de que toda la obra de Marx se podía entender como un todo consistente, Althusser argumentó que hubo una ruptura epistemológica (concepto que toma de Gaston Bachelard, Pierre Bourdieu, Jean Claude Passeron y Jean Claude Chamboredon) a partir del momento en que Marx se concentró en sus trabajos económicos. Además consideraba que se perdía la especificidad y la fuerza del conocimiento científico si se “complementaba” al Marx maduro con nociones extraídas de sus escritos de juventud o de obras de F. Engels.

Aunque los primeros trabajos de Marx están vinculados a las categorías filosóficas hegelianas y a la economía política clásica, con La ideología alemana (escrita en 1845) se habría producido una ruptura repentina y sin precedentes que prepara el camino para sus trabajos posteriores. El problema se complica por el hecho de que Marx no reflexionó en el papel sobre ese giro, y sólo lo comunicó oblicuamente. Este giro se puede apreciar sólo mediante una lectura crítica cuidadosa, o mediante otras operaciones, como la que hizo Althusser al editar a Feuerbach traducido al francés y mostrar que muchos de los párrafos de los cuadernos de trabajo de Marx que los marxistas humanistas glosaban, no eran sino transcripciones de Feuerbach que Marx hacía para su uso personal. El proyecto de Althusser era rescatar el poder y originalidad de la teoría de Marx para el avance del conocimiento científico de la sociedad (lo que él denominaba “el continente historia descubierto por Marx”) y, a partir de ese conocimiento, poder ofrecer al movimiento comunista internacional elementos para orientar la acción política.

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