Sección: Información Oficial 17 Mayo 2014 01:19 pm

Centenario de “Platero y yo”

En el ICED se realizara un ciclo de lectura

Juan Ramón Jiménez y Platero 3

Este sábado 17 de mayo, el Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED), se suma a las muchas iniciativas que se desarrollan en el mundo por el centenario de la obra “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez con una serie de lecturas para niños que se realizarán todos los sábados de mayo a julio de 11:00 a 13:00 Hrs. en la Biblioteca Central Estatal “Lic. José Ignacio Gallegos Caballero”.
El enternecedor burro, Platero, y su mundo literario fue creado hace cien años. Una de las obras más creativas de la narrativa española, consolidó a Juan Ramón Jiménez (1881- 1958) como uno de los escritores más importantes. En 1956 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura para entonces, Platero ya se había ganado el corazón de sus lectores.
“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…”
La primera edición se publicó en 1914 (Ediciones de la lectura), y en 1917 se publicó la edición completa, compuesta por 138 capítulos (Editorial Calleja, Madrid). Quedaba claro que Platero era un texto adulto, aunque por su sencillez y transparencia se adecuara perfectamente a la imaginación y al gusto de los niños.
Juan Ramón Jiménez fue una persona altamente sensible, un rasgo que no sólo podemos apreciar en su obra escrita sino que, además, se hizo manifiesta en su vida. La escritura llegó en 1900 cuando se trasladó a Madrid y publicó sus dos primeros libros de textos, Ninfeas y Almas de violeta. A partir de entonces, se sumergió en el mundo de las letras.
En su frágil mundo, Juan Ramón Jiménez, se aproximaba al abismo de la depresión. Durante toda su vida luchó contra esta enfermedad, entre tratamientos psiquiátricos y drogas calmantes, pudo hacer de la escritura el mejor elemento para exorcizar su sufrimiento.
En 1956 la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura por su obra Platero y Yo. Pero la dicha duró poco. Tres días después, murió su esposa. Juan Ramón Jiménez jamás se recuperó de esta pérdida. Falleció dos años más tarde, la tristeza lo venció, pero a cambio nos dejó al hermoso Platero, ese burro todo de algodón…

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