Sección: Información Oficial 17 julio 2014 07:00 am

Amistades y amores tienen fechas de caducidad: la idea no era quedarse

Las relaciones interpersonales no siempre tienen un final feliz

amistades y amores

¿Cuántos mejores amigos has tenido? ¿Sigues conservando contacto con tus amistades de la preparatoria, secundaria o universidad? ¿Guardas objetos, detalles que te evocan una historia o han pasado a la historia? ¿Qué paso con el amor que sentías por aquella persona “especial” en su momento”?  Las relaciones que establecemos no siempre terminan en un “felices para siempre”, y eso no incluye solo a nuestro príncipe o princesa soñada.  Tanto el amor como la amistad poseen una cualidad efímera, cumplen un ciclo en la vida de las personas, unos dejan más huellas que otros, lo resentimos y aferramos a lo que fue o lo que pudo haber sido, en esos momentos es cuando más sentimos nostalgia por nuestro pasado, estos son temas implícitos en el unipersonal “La idea no era quedarse” escrito, dirigido y actuado por Tania Niebla que pudimos ver en el escenario del victoria.
Inicia la función y lo único en el escenario es una gran maleta en el centro del mismo, una luz blanca, fría la ilumina, pasan los segundos y una mano femenina aparece del interior del equipaje y abre lentamente el cierre,  unos ojos se asoman desde el interior miran al exterior  tentativamente, curiosos,  se esconde  y continúa abriendo el cierre hasta mostrar un poco más de la figura de una joven mujer, que no se decide a salir de esa maleta o no, al final la abre de par en par y comienza la obra.
Carmina es nuestro personaje principal interpretado por Niebla, que a excepción  de la maleta no cuenta con ningún recurso escenográfico o de utilería para el desarrollo de la historia y todo el peso recae en ella, su voz, gestos y mímica van hilando la historia de amistades y amores encontrados y perdidos de Carmina, así como cambios leves de iluminación, luces duras que crean sombras en su rostro en el momento preciso.
La trama pareciera ser una comedia pero esconde una reflexión un poco más profunda, su complejidad reside en la simpleza y la sencillez del lenguaje. Tania Niebla interpreta de maravilla a Carmina, a Nando a Karina, a Adán a todos esos personajes con los que ha participado en la vida de nuestra protagonista.  El público pudo identificarse con esos personajes y sucesos, gozar y sufrir con la Carmina que Niebla nos obsequió con su maravillosa interpretación en esta interesante propuesta teatral.

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