Sección: Etiqueta y Protocolo 22 Noviembre 2016 04:22 am

La Cena Formal

Articulo cortesía del Ing. Rafael Varela – Conceptos Sociales Rafaell da un clic en su nombre y conoce más de nuestro autor invitado

mesa

La cena formal: Un ritual
En general podemos enumerar tres comidas principales diarias: el desayuno, que se ingiere por las mañanas; el almuerzo, que se programa al medio día; y la cena, que se lleva a cabo de noche. De las tres, la que está sujeta a una mayor consideración social sin duda es la cena, pues supone más tiempo, tanto por parte del anfitrión como de sus invitados, para disfrutar de jun ritual que ha experimentado pocas variaciones a los largo del tiempo.
Los tiempos han cambiado, y ello supone que el ritual de la cena también lo haya hecho, al menos en cierto modo. Puede que los anfitriones de una cena ya no ofrezcan seis platillos a sus invitados; puede también que mayordomos y amas de llaves hayan desaparecido de nuestras vidas. Sin embargo, siempre es bueno tener presente ciertos parámetros técnicos que podría ayudarnos a comandar una cena formal o ser correctos invitados durante una ocasión similar.

El servicio formal
En nuestro idioma el termino servicio cuenta con tres significados estrechamente relacionados entre sí: pueden bien referirse a los cubiertos que se colocan en el sitio de cada comensal; el juego de vajilla y otros utensilios que empleamos para ingerir los alimentos; o al conjunto de alimentos que disponemos sobre la mesa durante la comida y al modo de llevarlos hasta ella. Estas tres designaciones, por lo demás, comparten un mismo origen: servicio alude, en buena cuenta, al acto de servir. Es uno de los componentes principales de una comida formal y, en tal sentido, debemos procurar que salga lo mejor posible.
Para el conjunto de alimentos y modo de servirlos, debemos tener en mente que nuestra elección dependerá de los siguientes factores:

  • Estilo personal: cada quien le imprimirá su cuota de estilo y de gusto a la cena que y de gusto a la cena que organice. Ello se reflejará en la elección del meno (que, según se prefiera, podrá ser más o menos informal, más o menos estilizado, más o menos extenso) y en el servicio en sí mismo.
  • Ocasión: aun ante una cena formal podríamos establecer “niveles” de formalidad según lo amerite la ocasión: solemne o elegante, o glamoroso o moderno, por ejemplo. También debemos considerar el tiempo del que disponemos para ofrecer la cena: una invitación durante de semana suele ser relativamente breve.
  • Capacidad de personal: la presencia o ausencia de empleados de apoyo también incidirá en el tipo de servicio que se elija. Una cena para la cual se dispone de personal auxiliar tendrá un tenor distinto de aquella que nosotros, como anfitriones, atendamos por nuestros propios medios.

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