Sección: Cultura General | No te lo puedes perder 18 Abril 2017 05:00 pm

La verdad, la mentira y el baile del agua

Hay cosas que te gusta oír y cosas que no. Las mentiras si van bien vestidas nos gusta oírlas, las verdades desnudas cuestan más.


Por ejemplo, una mujer le dice a otra: “¿Qué haces para tener esa belleza querida? Te conservas tan bien, estás preciosa y tus ojos están llenos de chispas y de vida como los de dibujos Manga”. Esta frase no parece dolorosa, aunque por otra parte la belleza de tal mujer seguramente podría ser discutible.

En otro ejemplo, otra persona le dice a otra: “¿Te parece normal ese tipo de vida que llevas pequeño monigote? ¿Has encontrado ya algo que de sentido a tu triste existencia? Además pareces un barco a la deriva con esa cara de no entender nada” Esta frase parece algo más despectiva. Digamos que no es bailar el agua.

Fácilmente, hemos estado en ambos lados, hemos bailado el agua alguna vez, nos la han bailado a nosotros, hemos sentido lo contrario, ataques lingüísticos hacia nosotros en momentos concretos…
¿Por qué bailamos el agua?, ¿Por qué atacamos verbalmente?, ¿Por qué nos gusta que nos bailen el agua aunque sepamos que es mentira lo que nos digan?, ¿Necesitamos que nos digan mentiras para no rompernos por dentro?, ¿Tenemos miedo a decir lo que pensamos?, ¿Se te duerme la sonrisa de mantener esa felicidad artificial mientras te cuentan historietas que no te importan?
¿Te aburres mientras las escuchas y sin embargo tu cara es como si estuvieras en un concierto de Ricky Martin? (para que esa persona no se dé cuenta que es pesada, de que es insoportable.) ¿Aguantas el tirón poniendo una cara que no se corresponde con lo que piensas?, ¿Quedas con gente que te cae mal, que no soportas y que saca lo peor de ti?, ¿Por qué haces cosas que no quieres hacer?, ¿Dices cosas que los demás quieren oír para ser aceptado?, ¿Y a ti?, ¿Te gusta que te bailen el agua? , ¿Qué te digan cosas que quieres oír?, ¿Lo necesitas?
Necesitamos el reconocimiento de los demás, sentirnos parte del mundo, pero hasta cierto punto. Necesitamos algo de red social, pertenecer a un grupo, relaciones sociales, sentirnos queridos. Pero si lo que sostiene tu autoestima es lo que digan los demás, estás perdido. Es mejor que la sostengas tú mismo. Te podría agradar más que te dijeran que eres alguien brillante a que eres un fracasado. Pero, ¿Qué más da lo que diga Fulano? Es mejor decirte tú mismo lo que quieras oír. Y ser lo que quieras ser.
La responsabilidad emocional tiene que ver con lo que quieres ser. Con hacernos cargo de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. A veces, responsabilizamos a otros porque estamos tristes, porque nos encontramos mal, porque lejos de bailarnos el agua, nos dijeron cosas que no nos gustaron nada y decimos que nos hicieron daño. Pero, ¿Quién tiene el control de ti mismo? ¿Quién quieres que tenga el control de ti mismo?

Estaría bien que lo tuvieras tú mismo. No empezar a buscar sospechosos y culpables del asesinato de tu armonía, sino pararte a pensar qué es lo que hace que te sientas mal, qué despierta en ti esa persona, o esa cosa o situación… qué está pasando dentro de ti. Porque todo pasa dentro de ti. Y el asesino de tu armonía eres tú.
por Carmen Calero

Fuente psicocode.com

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