Sección: Tips del Hogar 16 enero 2018 02:02 pm

16 de Enero día internacional de la croqueta

¡Viva la croqueta! ¿A quién no le gusta pegarle un bocado a una de estas pequeñas delicias? Es una comida agradecida que admite todo tipo de ingredientes, es sabrosa tanto fría como caliente y ayuda a nuestro bolsillo porque permite aprovechar las sobras.

La reina del tapeo lo ha conseguido. Ya tiene su día internacional: 16 de enero. Las hay de jamón, de pollo, de callos e incluso de chocolate o tofu, aunque estas últimas sean más desconocidas. La verdad es que tienen tantas recetas como personas que las elaboran, países donde se comen y, por ello, qué menos que dedicarle un día de nuestro extenso calendario.
Su origen es francés, pero triunfa allá donde va. La primera de la que se tiene constancia es de una de trufa con molleja de ave y crema de queso que se sirvió a Luis XIV. A España llegó a mediados del siglo XIX para aprovechar sobras y pronto se hizo muy popular.
Muchos atribuyen su origen a a un diminutivo derivado de la onomatopeya croc o de croquer (crujir). Y de ahí, croquette. Pasó a la lengua de Cervantes como croqueta, al holandés como kroket o krokett, en hungaro, incluso este invento de los franceses ha sido capaz de llegar al universo japonés donde la denominan korokke.

Dependiendo del país, el ingrediente básico es la bechamel con tropezones de todo tipo, aunque en otros sitios se hacen de patata. Eso sí, seguro que al otro lado de la frontera no son capaces de hacer unas croquetas que alcancen el nivel de unas croquetas de jamón ibérico.
Humilde, crujiente, sabrosa… la croqueta es sin duda un acierto, un logro, una genialidad y un imprescindible de los bares de toda . Está claro que quien prueba una no puede evitar la tentación de coger otra y así sucesivamente hasta que el plato se queda vacío. La croqueta, incluso, se ha convertido en la especialidad de millones de abuelas de todo nuestro país. Seguro que las croquetas de tu abuela son mejores que la de la mía y viceversa.

A España llegaron mucho más tarde que en otros países, pero lo hicieron para quedarse. Cada uno la llama a su forma, unos croqueta y… otros “cocreta”. El debate todavía continúa pero mientras tanto ninguno se resiste a probar este manjar.
Para cocinarlas cada maestrillo tiene su librillo, pero son tres las claves para poder hacer unas croquetas magistrales: una buena bechamel, un rebozado adecuado y una correcta fritura del rebozado. Las más básicas son las que están hechas con la carne del cocido y las tradicionales de jamón

Fuente www.expogourmetmagazine.com/

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