Sección: Cultura General 6 noviembre 2018 03:00 pm

Decisiones emocionalmente saludables: Decisiones de éxito

 Escuchamos mucho sobre éxito y la búsqueda incansable de lograrlo. Vivimos en alta competencia con quienes nos rodean y con nosotros mismos a causa del constante deseo de más y mejor.
Al mismo tiempo escuchamos de historias de ‘Burn Out’, depresión, ansiedad e insatisfacción. Emociones que están presentes incluso en quienes aparentemente lo tienen ‘todo’.
¿Qué es lo que estamos descuidando?
¿Dónde está el error en las tantas fórmulas de éxito?
En este artículo te propongo mi teoría al respecto. Pero antes de provocar cualquier expectativa, debo decirte que estoy segura de que no he descubierto nada nuevo. Lo que haré a continuación es mostrarte una realidad que estoy segura que ya conoces, desde una perspectiva que te permita visualizar cuál es la pieza que te hacía falta para tu definición de éxito.
Debo contarte que llevo más de 2 años trabajando a profundidad en el empoderamiento de las mujeres en Latinoamérica por medio del desarrollo de su fuerza interior y, en el último semestre he analizado a profundidad 10 casos de transformación.
El resultado que comparto hoy contigo, muestra el denominador común encontrado entre 10 mujeres que transformaron sus emociones de ansiedad, miedo y tristeza por emociones de paz, decisión y satisfacción.
¿Cuál es el denominador común en estos casos?
Que cada una de ellas comprendió que aquellos cambios que las permitieran alcanzar su salud emocional incluían, paralelamente, decisiones que las llevarían a alcanzar su definición personal de éxito.
¿Qué significa ser emocionalmente saludable?
Ser emocionalmente saludable significa ser consciente de las emociones que tienes y saber manejarlas en los diferentes desafíos a los que te enfrentas.
Contrario a lo que puedas pensar, incluso las personas que son emocionalmente saludables tienen momentos de tristeza, de miedo, de decepción, etc. sin embargo, la característica esencial de estas personas es que, al ser conscientes de sus emociones, son ellos quienes las controlan y definen el impacto de estas emociones en sus vidas.
En el caso de mi análisis en la transformación de estas 10 mujeres, el incremento en la satisfacción de sus vidas se generó conforme ellas aprendieron a hacer evaluaciones positivas tanto de las experiencias pasadas, como de los escenarios presentes y futuros.
Ser emocionalmente saludable enfocándose en la percepción positiva de cada experiencia
El 50% de este grupo de mujeres mantenía constantes emociones de rabia, frustración y miedo relacionados a la ruptura amorosa que cada una de ellas había experimentado. Su percepción respecto a las relaciones amorosas, el amor, la pareja y el compromiso eran negativas y reforzaban aún más sus miedos y frustraciones.
Sus emociones eran reales, al igual que el dolor que sentían, pero, para poder superar aquella etapa de separación era imprescindible transformar la percepción de esas experiencias.
En estos casos, el desafío más grande fue guiar a estas mujeres a definirse a sí mismas en función de su vida presente y futura en lugar de definirse en base a la ruptura amorosa que vivieron. Y para lograrlo, la transformación se concentró en aprender a ser conscientes de sus emociones dentro de un contexto presente con vistas a una evaluación positiva.
De esta forma, ellas, por ejemplo, dejaban de pensar en la separación como un fracaso de sí mismas o de su capacidad para inspirar amor y aprendieron a apreciar la separación como una experiencia con aprendizajes.
El resultado final de estos casos fue que, al aprender a ser emocionalmente saludables, controlan conscientemente qué pensamientos y enfoque acompañan a sus emociones. Además, deciden plantear sus reflexiones en un contexto positivo para cada una de ellas según su definición de satisfacción y abundancia.
Ser emocionalmente saludable retomando la responsabilidad sobre el futuro
El otro 50% de mi grupo de análisis se trataba de mujeres que, aunque sabían que deseaban más de sí mismas y de sus vidas, boicoteaban constantemente su desarrollo personal. En este grupo, las emociones de fracaso, miedo y resignación eran denominadores comunes tanto sobre el resultado de las experiencias pasadas, como sobre la expectativa de sus futuras posibilidades.
En estos casos, la transformación se concentró en reemplazar el enfoque concentrado en el fracaso y en las dificultades de sus vidas, por un enfoque de empoderamiento como dueñas de la oportunidad de éxito.
El desafío más grande para la transformación de este grupo de mujeres fue dejar de responsabilizar a las circunstancias, experiencias pasadas o incluso a otras personas de sus dificultades.
El cambio se consiguió al aprender a tomar responsabilidad de su desarrollo desde una apreciación de poder y no de carga. De esta forma, ellas, como dueñas y constructoras de su realidad fortalecieron las emociones motivadoras y constructivas.
¿Cuáles son las decisiones de éxito?
De la forma más simplificada, podemos responder a esta pregunta afirmando que las decisiones de éxito son aquellas gracias a las cuales logras tus objetivos (de éxito) propuestos.
Ahora bien, ¿qué relación tiene el aprendizaje y autocontrol de las emociones con el éxito?
La relación está en que, al ser emocionalmente saludable fortaleces tu habilidad de tomar decisiones positivas para ti, las cuales a su vez tienen relación con tus objetivos personales y, por lo tanto, con tu definición de éxito.
Y, para que este contexto positivo de emociones saludables y decisiones de éxito exista, requieres de dos condiciones fundamentales.
La primera condición es aprender a ser consciente de tus emociones y la segunda es tener claramente definido tu concepto de éxito. Cabe recalcar que ninguna de estas condiciones son estáticas, ambas evolucionan constantemente de acorde al desarrollo personal y a los aprendizajes de las experiencias vividas.
Por lo tanto, el ser consciente de las emociones y mantener metas claras se convierte en un principio de vida más allá de una solución a un momento crítico.
Mejor salud emocional, mayores decisiones de éxito
Dentro de mi grupo de análisis, aquellas mujeres que definieron (temporalmente) el éxito como sentir paz en sus corazones y tener ganas de construir una nueva vida independientemente de su estado civil, establecieron decisiones que las llevasen a ello.
Primero, decidir dar mayor valor y apreciación a las emociones provocadas por otras personas y situaciones en sus vidas presentes. Y para ello fue indispensable reconocer qué emociones eran capaces de sentir más allá de la tristeza que sentían debido a la separación.
La segunda decisión de éxito fue reconocer qué vacíos tenían cada una de ellas en sus vidas y decidir llenar esos espacios con reflexiones, comportamientos y acciones propias. Es decir, vivieron el aprendizaje de comprender que son capaces de construir su propia felicidad.
En mi segundo grupo de análisis, aquellas mujeres definieron (temporalmente) su éxito en la medida en la que alcanzaban un cambio en su estatus laboral. En estos casos, la satisfacción emocional de sentirse capaces, reconocer sus habilidades y saber utilizar sus virtudes les permitió sentir la satisfacción de empoderamiento.
Verse a sí mismas como dueñas y seguras de sus decisiones. Con este fortalecimiento interior, sus decisiones de éxito fueron atreverse a construir el cambio que deseaban.
Como puedes ver, en ambos escenarios fue indispensable primero, comprender sus emociones enfocándose en su capacidad de construir una realidad diferente y segundo, definir exactamente qué objetivo representa su siguiente paso al éxito.
El conjunto de tus decisiones como visión de vida
Veo que aquella búsqueda insaciable de satisfacción, las frustraciones, los miedos, la desmotivación y constante procrastinación son reflejo de una carencia de visión de vida. Somos más que la circunstancia en la que ahora vivimos o las dificultades a las hoy nos enfrentamos, así como también somos más que la situación de éxito en la hoy vivimos.
Y ahí precisamente está la inteligencia emocional de sabernos reconocer dentro de un contexto más amplio y para ello la pregunta clave es:
¿Decides aquello que es positivo para alcanzar tu visión de vida?
Y para responder esta pregunta te invito a reflexionar sobre:
¿Decides aquello que es positivo para ti?
¿Evalúas tus emociones desde una perspectiva constructiva?
¿Te ves a ti mismo como dueño de tus decisiones y responsable de construir tu felicidad?
¿Das el valor adecuado a los aprendizajes y situaciones positivas en tu vida?
¿Tienes claro cuales son las virtudes que más te caracterizan y cuáles son tus valores esenciales?
¿Sabes qué estilo de vida quieres alcanzar?
Tú construyes tu vida en base al conjunto de decisiones que tomas hoy. Y así como hoy eres el resultado de las experiencias, aprendizajes y decisiones de hace un par de años, pienso que hoy quieres asegurarte de decidir aquello que resultará en la visión de vida que quieres alcanzar.
por Mariela Sanchez

Fuente psicocode.com

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