Sección: Medicina y Salud 27 enero 2019 04:39 pm

Cómo detectar el TDAH en niños

Una Guía para los padres
El TDAH es un trastorno que causa que los niños afectados sean compulsivos, no se concentren en sus tareas e, incluso, pueden llegar a ser algo agresivos. Un diagnóstico precoz junto con la ayuda de los padres, son las herramientas para ayudar a controlar estas conductas.

Ser padres es bastante complicado. No hay una guía experta en cada clase de problemas que pueden aparecer. Además, como pasa con todas las cosas, no se nace con las lecciones aprendidas y hay que ir formándose en ser padres según el niño crece y aparecen los obstáculos.

Si ser padre es complicado con un niño que no tiene ningún trastorno, cuando se tiene un hijo con un problema como el TDAH, la cosa se vuelve mucho más difícil. A las cuestiones que van surgiendo según el niño se va haciendo mayor, hay que añadirle un trastorno que puede ser un poco complejo a la hora de diagnosticar y que pone enfrente de los padres un reto mucho mayor.

TDAH son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. En los niños se ha convertido en algo común y parece que hay cada vez más casos. El problema de este trastorno viene a la hora de diagnosticarlo. En ocasiones puede parecer que los síntomas que presenta un pequeño pueden dar lugar a creer que padece de este trastorno, por ejemplo el caso de un niño muy nervioso, pero realmente no ser el caso.
Es muy importante prestar atención a los síntomas que presenta el niño y llevarlo ante un especialista para que haga un diagnóstico claro. Una vez que ya se tenga absoluta certeza de que el problema del niño es TDAH, hay que empezar tratar el problema.
Señales que advierten de la presencia del TDAH en un niño
Un niño puede ser muy inquieto y esto no tienen porqué ser claro indicativo de que tiene este problema. El TDAH tiene ciertos síntomas que ayudan a determinar que el niño lo padece. Eso sí, hay que tener claro que no todos los niños presentan todos y cada uno de los síntomas y que cada paciente es un caso diferente.
Generalmente, las primeras señales de advertencia del TDAH son tres, el niño es hiperactivo, impulsivo y no consigue prestar la atención debida. Como se ha explicado, no todos los niños presentan los síntomas igual. Unos pueden tener uno, dos o los tres. Cada caso hay que estudiarlo de manera individual para darle la atención que necesita.
Estos síntomas hacen que el pequeño no pueda mantenerse sentado por mucho tiempo, se distraiga por cualquier asunto, no se atenga a las normas, no tenga relaciones sociales sanas, tampoco son capaces de medir bien el tiempo, no piensan antes de actuar y los castigos no suelen ayudar a que entiendan lo que están haciendo mal.

Un niño con este trastorno es muy complicado de llevar, para aquellos que no saben que su hijo pueda tener este problema, la acciones del niño pueden llevar a pensar que es un hijo problemático y rebelde.

Es importante que los padres traten de entender estas reacciones de los hijos, si se dan cuenta de que las tienen deben llevarlos cuanto antes a un especialista y empezar a utilizar estrategias necesarias para ayudar al niño.
Terapias que pueden ayudar a los pequeños con TDAH
Cuanto antes se comience con una terapia para el TDAH en niños es mucho mejor para poder ayudarles a llevar una vida lo más normal posible. De ahí que un diagnóstico precoz sea tan importante.
Aunque existen tratamientos farmacológicos que puede ayudar, hay que complementarlos con tratamientos psicológicos. Estos últimos ayudarán no solo al niños con el trastorno, también a la familia para que pueda adaptarse a la situación y ayudar al pequeño lo máximo posible.

La primera terapia tiene que ver con tratar de hacerle ver esas conductas inadecuadas y trazar un plan para poder cambiarlas. La segunda tiene el objetivo de ayudar al niño a empezar a cumplir con las normas impuestas, como escuchar a los padres, con el uso de reglas autoimpuestas.

Un buen psicólogo es fundamental para ayudar a trazar ese plan y poner en práctica las terapias necesarias para que el pequeño pueda empezar a mejorar su situación e ir consiguiendo las metas marcadas.
Cómo pueden ayudar los padres
Para poder aprender es necesario contar con la guía de personas que puedan enseñar las técnicas y que sirvan como referencia. Los padres deben aprender todo lo que puedan de los profesionales para poder participar de manera activa en ayudar a su hijo a controlar sus impulsos, y aprender a cómo comportarse en cada momento.
Hay que seguir las recomendaciones para padres de niños con TDAH que los expertos en este tema explican. Esto ayudará a que los padres puedan ser un refuerzo positivo para su hijo. Es importante que los niños sepan, y sientan, que no están solos y que los padres les ayudarán en todo lo necesario.

Lo primero que deben hacer es ayudar a sus hijos a organizarse una rutina, deben fijar límites y ayudar a los niños a cumplirlos. Cuando se quiera que cumpla con algo hay que repetir la instrucción y hacer que el niño la diga en voz alta para que se le grabe.

Antes se hablaba de las reglas autoimpuestos, esto significa que el niño sea capaz de pararse a pensar antes de actuar. Esto ayudará a que sepa qué tiene que hacer cuando se le presenta una situación que pudiera ser complicada.
Hacer de todo algo divertido puede ayudar a los niños con este trastorno a recordar mejor las instrucciones. Los juegos ayudan a que preste algo más de atención y no lo vea como si se le estuviera haciendo un examen. Plantear una situación como si fuera una historia y hacer preguntas ayuda al niño a pensar y tomar decisiones. Por ejemplo, cuando va solo tiene que mirar a ambos lados de la carretera y esperar que el semáforo esté verde. Se le puede hacer preguntas como ¿qué pasaría si pasara en rojo? ¿por qué hay que mirar a ambos lados? ¿qué pensarían papá y mamá si desobedece? Hay que dejarle que piense y responda a las preguntas por sí mismo.
Para llevar bien toda esta situación es necesario que los padres tengan mucha paciencia. Los niños no aprenderán de la noche a la mañana a mejorar su actitud. Hay que ser pacientes, cariñosos y premiar a los pequeños cuando se ven mejoras.

Fuente psicocode.com

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