Sección: Cultura General 19 marzo 2019 06:00 pm

Nomofobia: La adicción al teléfono móvil

 ¿De dónde proviene el término Nomofobia?

El término que define la adicción a un teléfono móvil es Nomofobia, que proviene de la nomenclatura “No–Mobile-Phobia” que viene a representar el miedo que sienten algunas personas por salir de casa sin su teléfono móvil.

Se caracteriza por un nerviosismo creciente, angustia, sensación de soledad y de estar ilocalizable cuando no se lleva un móvil. Aunque aún no es considerada una enfermedad, es una realidad cada vez más presente en nuestra sociedad, que retrata una relación de dependencia patológica con el objeto tecnológico.

La irrupción de las nuevas tecnologías
Con la llegada de las nuevas tecnologías, nos encontramos con los teléfonos móviles, aparatos de gran funcionalidad para el día a día por su capacidad de comunicación, que irrumpen desmesuradamente en nuestra sociedad hasta tal punto que nos sería muy difícil imaginarnos una vida sin ellos ahora mismo.
Queda atrás tanto el recurrir a las bibliotecas, libros y enciclopedias para consultar una duda, como el formato de carta escrita para comunicarnos con nuestros seres queridos, las cuales suponían una gran inversión de tiempo, ya que desde que se enviaba hasta que se recibía pasaba un periodo de tiempo que hoy día seria inconcebible.
Está claro que nuestra relación con el mundo ha cambiado y nuestro comportamiento también, ya que hemos tenido que irnos adaptando a todos estos cambios.
Como ya hemos visto cualquier comportamiento reforzante puede provocar una adicción tenga o no sustancias químicas. El uso de los Smartphone puede ser muy gratificante y reforzante pero un uso inadecuado de ellos podría desembocar en una adicción, aunque aún hay una incógnita por saber si las nuevas tecnologías generan un trastorno adictivo de la misma manera que las adicciones conductuales.
En lo que sí hay un acuerdo es que los Smartphone se crearon con un fin de uso adaptativo, pero en muchas ocasiones derivan en un uso adictivo, aquel uso que la persona hace de forma abusiva provocando consecuencias negativas en su vida.

Este uso adictivo depende mucho de la vulnerabilidad personal, siendo los adolescentes la población de mayor riesgo de uso adictivo a los teléfonos móviles. La adolescencia es la etapa en la que comienza a formarse nuestro autoconcepto, de tal manera que no tenemos muy definidos nuestros valores, nuestras creencias, ni nuestra personalidad.

Somos vulnerables, tenemos la necesidad de establecer un grupo social de iguales con los que desarrollarnos en armonía. Ya no preguntamos a nuestros padres si podemos o no podemos hacer una u otra cosa, si tenemos dudas sobre algún tema, etc. Nuestro punto de referencia comienza a ser nuestro grupo social que puede ejercer cierta presión en nuestras decisiones. Por eso es tan importante que en la adolescencia tengamos la aprobación de los demás.
Las modas juegan un papel importante en la adolescencia. Como ya he mencionado antes, los adolescentes necesitan sentirse parte de un grupo de iguales para formar su autoconcepto. En muchas ocasiones este sentimiento de integridad depende de las modas, es decir, de sí se tiene o no el ultimo videojuego, pantalón, o teléfono móvil. La adquisición de los Smartphones cada vez es a una edad más temprana, generando mayor vulnerabilidad a las personas a desarrollar una adicción.
Características de las personas con Nomofobia (adicción al teléfono móvil)
A diferencia de las personas que usan el móvil de manera adecuada, cabe destacar ciertos comportamientos de aquellos que desarrollan Nomofobia:

El tiempo invertido
Las personas adictas a los Smartphones pasan prácticamente todo el día pegados a su teléfono móvil, llegan incluso a desarrollar síntomas de ansiedad, sudoración y palpitaciones cuando no lo tienen. Podríamos decir que desarrollan sintomatología parecida a la del síndrome de abstinencia.

Aislamiento
Ésta es otra de las principales características de estas personas. Cuanta más dependencia generan del móvil, más se aíslan, llegando incluso a estar en un grupo de jóvenes todos con el teléfono móvil sin hablarse, comunicándose a través de las redes sociales.
Uso compulsivo
Las personas con adicción pueden mirar el móvil repetidas veces para no perderse ninguna noticia.
Abandono de otras actividades gratificantes
Llegan a pasar tanto tiempo con el móvil que dejan de realizar aquellas actividades que les resultaban placenteras. Esto puede llegar a ser peligroso, porque cuando una persona pierde reforzadores como jugar al baloncesto o cocinar, su autoestima va a notar esa perdida y probablemente disminuya.
Dificultades de comunicación y lenguaje
No olvidemos que para una buena escritura y expresión oral y escrita es necesaria la lectura. ¿Qué pasa con los smartphones? Nos acostumbramos a teclados inteligentes que incluso nos llegan a acabar las palabras que queremos escribir sin darnos la opción de equivocarnos. En otras ocasiones leemos mensajes que recibimos con un lenguaje creado para comunicarnos por el móvil, olvidándonos de la correcta ortografía.
Alteraciones del estado de ánimo
La comunicación a través del móvil no supone ningún coste, es inmediata. Si nos paramos a pensar, esta inmediatez lo que está haciendo es crear personas con dificultades para demorar las respuestas y con la necesidad de reforzamiento inmediato. Hasta tal punto que generan frustración si el móvil va más lento, o la persona con la que quieren comunicarse no les contesta al mensaje.
Consecuencias del uso abusivo del móvil
Llegados a este punto, es de especial relevancia que el lector conozca algunas de las consecuencias en las que deriva un mal uso de los teléfonos móviles en los adolescentes y en la población adulta

Conflictos: con la pareja, padres, o amigos
Los problemas con los padres suelen ser los más frecuentes, normalmente porque se dejan de atender tareas de la casa para pasar más tiempo con el móvil o porque se reduce la interacción entre los miembros de la familia. Entre las parejas los problemas mas abundantes son de celos y control.

Bajo rendimiento escolar
En el caso de los adolescentes hay una disminución de su rendimiento escolar porque invierten mas tiempo en el teléfono movil que en las clases
Pérdida de reforzadores
Como conversaciones con los amigos, actividades gratificantes; lectura, deporte, pintura, etc.
Saltarse comidas o falta de sueño por estar conectado
Todo esto conlleva: fatiga, cansancio, desatención, irritabilidad, etc. Hay estudios que nos muestran cómo el uso del teléfono móvil antes de irse a dormir es perjudicial para conciliar el sueño ya que la pantalla genera una luz azul de onda corta, de tal manera que el cebero interpreta que aún es de día y no genera la melatonina suficiente para conciliar el sueño
Aislamiento
Normalmente el aislamiento afecta más a los adolescentes
Además de todo lo anterior también pueden llegar a darse trastornos de depresión, ansiedad, estrés, falta de intimidad y seguridad.
En conclusión
Me gustaría acabar este artículo concluyendo que las nuevas tecnologías como internet o los Smartphones son herramientas de las que el ser humano gozamos para ampliar nuestros conocimientos y comunicaciones. Aún habiéndose creado con fines adaptativos, un mal uso de estos puede llevarnos a serios problemas en nuestra vida tanto profesional como personal.
Debemos de tener consciencia de las señales que nos pueden estar indicando una adicción a nuestro Smartphones. Probablemente muchos de nosotros sintamos ese malestar, aunque sea pequeño, cuando no tenemos nuestro teléfono móvil encima, o cuando se nos ha olvidado en casa. Propongo al lector que durante un día contabilice el numero de veces que mira la pantalla de su teléfono sin ningún fin.
Los adolescentes son el colectivo mas vulnerable para desarrollar adicción a las nuevas tecnologías y particularmente la Nomofobia, debido a la etapa evolutiva del desarrollo en la que se encuentran, pero también a la accesibilidad a éstas.
Recordemos que las nuevas tecnologías nos deberían aportar mejoras en la calidad de vida, deberían hacernos ganar en flexibilidad y en muchas otras cosas. En ocasiones, sin embargo, cada vez más nos invaden momentos de descanso y ocio, restando libertad al individuo, que vive con la sensación de tener que estar permanentemente conectado y disponible.
Acabamos estando muy conectados y poco comunicados. Realizamos comunicaciones superficiales “de cara a la galería” con muchos conocidos, pero con pocos amigos. Nos acercamos a los que están más lejos y nos alejamos de los que tenemos cerca.
POR MARÍA DELGADO MONTERO

Fuente psicocode.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *