Sección: Todo en Familia 11 junio 2018 01:02 pm

Qué es el poliamor y cómo afecta al núcleo familiar

Qué es el poliamor y cómo afecta al núcleo familiar

Adaptarse a nuevos tipos de relaciones, personas de distintas condiciones afectivas o sexuales a la nuestra y a lo que estamos acostumbrados y vemos normalizado, puede suponer una barrera infranqueable. Conozcamos más sobre este tipo de amor que está saliendo a la luz para poder juzgar.
Qué es el poliamor
La palabra «polyamory», procede del inglés, que a su vez lo hace del latín y el griego. Su significado es «muchos amores». Es un término que tuvo su auge en los 90. Fue en esa época cuando se extendió como un movimiento social. La premisa de esta condición amorosa, es el respeto y aceptación de ambas partes en ampliar la vida amorosa y sentimental, es decir, consideran que no hay que poner límites en una relación. Si cada uno de los miembros de la pareja desea estar con una o más personas, tiene la libertad para hacerlo, sin que le pongan impedimentos.
Las personas poliamorosas consideran que una opción como la monogamia no satisface sus necesidades. El poliamor consiste, en que ambos miembros de la pareja consienten y aman a varias personas a la vez, no el simple hecho de tener sexo con ellas. Pueden estar en relaciones sentimentales duraderas.
En el poliamor no tiene que existir solamente un amor real y verdadero, se puede sentir el amor de verdad por varias personas, es decir, estar enamorados de más de una persona al mismo tiempo. Para estas personas eso no implica que haya problemas en la pareja principal. No existe una estructura única en este tipo de relaciones.

En el poliamor no tiene que existir solamente un amor real y verdadero

Quienes creen en la filosofía del poliamor, desechan el ideal de pareja perfecta que cumple todos los requisitos. No creen que la pareja deba estar limitada a dos miembros. Además piensan que es imposible que una sola persona pueda cubrir todas las necesidades de otro, incluso que ni siquiera tiene que ser así. Apuestan, además, por no enunciar la palabra infidelidad en el acto de amar a otros, si no por consentir amar en una relación abierta.
Es difícil que coexistan e incluso convivan tantas personas y se lleven a cabo tantas y diferentes relaciones de tipo amoroso en un mismo hogar, no obstante, también va a confluir más apoyo y amor entre ellas. Para que estas relaciones se produzcan de forma sana y fluida, debe existir mucha comunicación, empatía y honestidad.
Pese a lo que pueda parecer en una relación poliamorosa también hay reglas. Cada relación es única y diferente, por ello, quienes participan en ellas, deben acordar sus reglas y pueden irlas modificando con el tiempo y en base a los acontecimientos que ocurran.
Los celos en el poliamor
En una relación monógama, si se conoce que uno de los miembros ha mantenido una relación de tipo afectivo o sexual con otra, se sufren celos, rechazo y odio. Se vive un desengaño, fuerte decepción e incluso la sensación de traición. Todos podemos sentir celos alguna vez, incluso en las relaciones poliamorosas, la diferencia es que estos pueden estar con ambos amantes a la vez, amarlos y por ello, la otra persona no debe sentir el miedo al abandono, como sí sucedería, predeciblemente, en la relación monógama.
Las relaciones poli pueden haberse acordado como cerrada o de fidelidad a los miembros que participen, algo por general, infrecuente. Sí sucede en este tipo de relaciones miedos y deseos de sentirse especiales, como en la mayoría de relaciones. Como decimos, lo importante es hablar y explicar lo que sucede, al igual que conocer a las otras parejas para perder la inseguridad en uno mismo.
El sexo no es una condición imprescindible en el poliamor. Lo importante es el cariño. En las relaciones sexuales debe existir la protección y esto se acuerda entre los miembros que participan. Y por supuesto, poliamor no es sinónimo de promiscuidad.
El poliamor en la sociedad
La monogamia es, en nuestra sociedad, la opción de establecer una pareja, sobre todo si se piensa en ampliar la familia y tener hijos. El poliamor todavía no está aceptado y normalizado. Actualmente no tiene los mismos derechos que parejas que se unen con un solo miembro más.
Existen investigaciones científicas que están eliminando creencias en torno a que estas relaciones aconvencionales, son perjudiciales a la hora de formar una familia o que pueden dañar a nivel emocional a los niños en su núcleo familiar.
Hay casos de niños o jóvenes que han presenciado, desde pequeños, este tipo de relaciones en su núcleo familiar y se sienten llenos por todo el afecto que han recibido, y por escuchar en sus padres que están con otras personas porque también las quieren. En una sociedad como en la que vivimos, donde diariamente imperan las desgracias, expresar que lo que se quiere es dar amor de forma indiscriminada y respetando al otro, es un lema que da que pensar.
Una persona poli tiene el estigma de que su hábito de conocer a otros, es un problema o una tara en su relación. Su elección, motu propio, todavía no se entiende y es difícil que pueda apoyarse o exponerlo con otros individuos. El aislamiento en la sociedad de este tipo de seres, hace que el movimiento no salga del todo a flote y se margine. En España es muy reciente este tipo de relación.
Como valores en el núcleo familiar se presentan la honestidad y conversación en la pareja. Llevando a cabo este tipo de unión se evita el engaño o la mentira. Muchas veces en una pareja los acuerdos son muy rígidos y uno o ambos miembros se cohíben y ocultan sus deseos, por lo que su día a día ya no es del todo satisfactorio.
Las parejas más abiertas, las que desean experimentar, conocer, descubrir cosas nuevas, quienes están en contacto constante con lo que sienten, se involucran en conversaciones profundas…, son las que se sienten identificadas en el poliamor. Parejas que viven satisfechas emocional y sexualmente, secretan en un porcentaje más elevado la hormona oxitocina, la hormona de la felicidad.
El poliamor en el núcleo familiar
Dada la marca social, hay hijos de esas parejas que se aíslan y no quieren hablar del tema. En su núcleo familiar se sienten cómodos y llenos de amor, sin embargo, fuera de él sienten ser bichos raros y creen que nadie logrará comprender su estilo de vida, o más bien el de sus padres…
La sociedad juzga, y por lo general crudamente. Lo habitual es tachar a estas personas como promiscuas y dentro de la familia puede caer como una losa. Los poliamorosos propugnan en su doctrina, el amor, no obstante, si existe deslealtad en algún ámbito de su relación, implica una variante de infidelidad.
Para los hijos de padres que viven su amor de un modo libre, que ven cada día la pareja heterogénea de hombre-mujer, en la actualidad y tras mucha lucha, también la de hombre-hombre, mujer-mujer o personas solas en la crianza de un hijo…, es un tanto desconcertante a la hora de hacer frente a los comentarios externos.
Algunos hijos de parejas poliamorosas entienden que la sociedad acepta el amor en exclusividad y que lo novedoso es raro. Al no tener otros referentes en el entorno, puede causar un sentimiento de duda o temor. Es muy importante que se hable y explique en profundidad en el núcleo familiar para que no existan tabúes, traumas y se afiancen las convicciones, o al menos se respete la situación de quienes han elegido vivir de un modo determinado, sin interferir en la vida de otros.

En la actualidad no se busca la media naranja, una persona puede valerse por sí misma y no sentirse mitad de nada ni nadie

Es más habitual y menos cuestionable hablar de parejas que conviven juntos sin formalizarlo legalmente, que no se casan, que tienen hijos y se constituyen así como familia, parejas sin hijos, o que residen cada uno en viviendas diferentes pero mantienen una relación estable…, que personas practicantes del poliamor.
Con el tiempo todo cambia y llegan nuevas asociaciones, nuevas formas de relacionarse y de constituir una familia. Antes la gente se unía en matrimonio y vivían juntos, felices o no, pero se aguantaban hasta el final, por ideales, por el qué dirán. Hoy se actúa en base a otros ideales, no se aguanta si no se es feliz, no hay porqué…Todo evoluciona, los tiempos y las personas. Existe más libertad para decidir y expresarse, pero todo lleva un proceso de asimilación por parte de la sociedad, ahí es donde entra la lucha.
En la actualidad no se busca la media naranja, una persona puede valerse por sí misma y no sentirse mitad de nada ni nadie. Todos buscamos en una pareja un ideal, un compañero, un completo de todo lo que deseamos, la mujer o el hombre perfecto. En el poliamor encuentran cosas que les satisfacen en distintas personas.
Los valores que se ponen de relieve en familias que practican el poliamor, seguro son adecuados para los que lo viven, presencian o se educan entre ellas, al igual que ocurren en familias tradicionales. La esencia de las buenas relaciones radica en los valores y la personalidad de los integrantes de cualquier organización o colectividad. El amor es un acto presente y como tal debe ser vivido. Dar y recibir es el mejor de los regalos, sea como sea la forma y a quien.
Ana María Longo Silva

Fuente www.msn.com

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