Sección: Hoy te recomendamos | Nutrición 16 marzo 2021 02:30 pm

¿Por qué engordamos? ¿Por lo que comemos o por lo que bebemos?

Sentirnos bien por fuera y por dentro, fuertes y saludables, nos ayuda a conseguir nuestro bienestar físico y emocional. Y para lograrlo, uno de los aspectos en los que solemos focalizar nuestra atención es en la alimentación, lógicamente. Sin embargo, mientras nos preocupamos en exceso por saber comer bien y conocer aquellos alimentos que vamos a ingerir, le estamos prestando poca atención a otras cuestiones como respirar bien, termo regular de forma adecuada, dormir bien, y, sobre todo, saber beber correctamente. Sí, qué y cómo bebemos también influye a la hora de subir de peso.

Jesus Domínguez, director técnico en MiAyuno.es, insiste en que hidratarnos correctamente es clave para lograr ese bienestar. Pero… ¿qué significa beber adecuadamente? ¿Depende de la cantidad de agua que bebemos o es en función de su calidad? Apunta estos factores a tener en cuenta:

  • El cuerpo humano está formado aproximadamente por un 78 por ciento de agua. En una persona de 70 kilos unos 45 son agua.
  • La ingesta de agua en una jornada no es solo la consecuencia del agua que bebemos ya que también ingerimos agua con los alimentos que comemos especialmente vegetales crudos y cocinados.

Las funciones que desempeña el agua en el organismo son: termorregulación, que supone el 83 por ciento de la sangre, y por lo tanto es clave para transportar el oxígeno y los nutrientes a nuestras células. Asimismo, ayuda a transformar los alimentos para su correcta transformación y absorción, refuerza el funcionamiento de las mucosas siendo esto clave para respirar bien. Además, lubrifica las articulaciones y forma el 75 por ciento de los músculos. Constituye un 75 por ciento del peso total del cerebro, otro aspecto fundamental para el funcionamiento del sistema nervioso, y también ayuda a la eliminación de toxinas.

La retención de líquidos

Y es que, cuando por diferentes motivos el organismo tiene dificultad para eliminar estas toxinas tiende a retener líquido para “diluirlas” para que estas toxinas ácidas irriten menos las paredes celulares. “Esta retención de líquido puede suponer un aumento de peso notable. De hecho, cuando una persona se inicia en un ayuno o realiza cambios nutricionales en la dirección de bajar la carga tóxica de sus dietas (comer más alimentos de origen vegetal y/o biológico, o simplemente comer menos) lo que experimenta los primeros días es una pérdida rápida de peso”.

El equilibrio de los líquidos en el cuerpo depende principalmente de los riñones y de los pulmones, ya que son los responsables de mantener la ponderación electrolítica del cuerpo. Este último es el verdadero motor de los líquidos en el cuerpo, por este motivo cuando una persona se deshidrata pierde el 3 por ciento del total del agua del cuerpo. La situación puede ser muy grave y para recuperarse no se trata de beber agua sino de aumentar la ingesta de electrolitos (con agua). Por todo ello, el agua es un elemento indispensable para la vida.

Equilibrio electrolítico: esa es la clave

Por todo ello, engordamos más debido a nuestra forma de beber, es decir, por nuestro nivel de hidratación (equilibrio electrolítico) que por nuestra forma de comer. “Aunque es cierto que nos engordamos más en función de nuestra forma de beber, también lo es que nuestra manera de comer puede estar condicionada por nuestra mejor o peor hidratación. En ocasiones, tenemos sensación de hambre cuando realmente lo que tenemos es sed. Y es que, en algunas personas la sensación de sed no aparece porque se han acostumbrado a no hacer caso a esta sensación (no tengo tiempo para beber). En este momento, el cerebro activa la sensación de hambre, pero de hambre de dulce.

¿Qué podemos hacer para mantenernos bien hidratados?

La respuesta es beber agua con electrolitos en caso de que ya se experimenten síntomas de deshidratación o de mal equilibrio electrolítico como: cansancio, problemas de memoria o concentración, calambres musculares, irritabilidad, dolores articulares y musculares, problemas digestivos, osteoporosis, piel seca y caída de cabello.

Por eso se aconseja beber suficiente agua con electrolitos y comer suficiente fruta y verduras para mantener un nivel óptimo de hidratación. Y, en aquellos casos en los que ya se manifiesten síntomas durante algunas semanas, aumentar la ingesta de sales minerales (que se convierten en electrolitos en nuestro cuerpo). Existen un gran número de opciones en el mercado, sin embargo, la más económica es el bicarbonato sódico o de potasio. (Las personas con hipertensión o insuficiencia renal necesitaran un control médico si desean alargar la experiencia).

Fuente www.menshealth.com/es

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